Los agencieros reconocieron la necesidad de actualizarse a los adelantos tecnológicos “que favorezcan la acción social que realiza el Estado con la recaudación proveniente de los juegos autorizados", pero aclararon que "ello no significa alentar metodologías que a corto, mediano o largo plazo, impliquen cambios de hábitos que menoscaben nuestra actividad, desoyendo el papel que desempeñamos en esa delgada frontera entre el hábito del juego y la compulsión al mismo, que podría desatarse si no se observa la debida responsabilidad social minimizando nuestra capacidad, trayectoria y experiencia".
El temor de los agencieros es que la captación de apuestas por telefonía celular, internet y TV digital ponga en riesgo a los 24 mil locales y a los 100 mil empleados.
También alertaron sobre un posible aumento en la ludopatía, la falta de control sobre menores y adictos, la posibilidad de ser un canal para el lavado de dinero proveniente de la ilegalidad, una merma en la recaudación del Estado y la aparición de empresas fantasmas y clandestinas.