David Hernández, Director de la división Casinos del Community College Southern Nevada, Estados Unidos, comenzó su charla contando que la institución que él representa tiene una licenciatura de dos años en gerencia de casinos, que prepara a quienes manejan este tipo de salas de juego. “Enseñamos todas las funciones del casino, todos los juegos de mesa”, resaltó.
Como especialista en sistemas internos mediante los cuales se pueda profesionalizar la evaluación de las recompensas que se les otorgan a los clientes, Hernández, comentó: “tenemos que pensar que estamos equivocados, ninguno de nosotros estamos en la industria de casinos, sino en la industria del entretenimiento. Es muy importante que se reciba a los clientes con una sonrisa, eso no cuesta nada, a nosotros nos exigen diálogo y buenos tratos con los clientes”.
“Hay que darle al cliente algún tipo de recompensa. Las recompensas comienza con la mafia en Las Vegas por los años ’43 o ’46: les daban recompensas a sus amigos para que se quedaran con ellos. De ahí fue evolucionando hasta que hoy en día no hay casino en Las Vegas que no tenga club de jugadores, aunque muchos jugadores no saben que están siendo recompensados en su estadía. Tenemos que tener una idea de cómo costear la recompensa que le vamos a dar al cliente”, agregó.
Hernández aseguró que es muy difícil estar observando a un jugador y saber cuál es el promedio de lo que está jugando: “es muy subjetivo y difícil, por eso hay una fórmula. La mejor manera de mejorarlo es con el entrenamiento que se le da al empleado. No podemos aplicar la misma fórmula a un jugador de máquinas que a un jugador de cartas o de ruleta”.
También habló de las medidas de prevención que se toman en los casinos: “En Estados Unidos, para prevenir el lavado de dineros hay un límite de apuesta por jugador, que son U$S 10 mil, por lo cual él debe entregar su documentación. Cuando el cliente va a cambiar sus fichas, también hay un límite. Además existe el reporte de actividad sospechosa”.
“Todos los casinos en Las Vegas tienen tarjetas que sirven para promociones, recibir regalos en los cumpleaños, etc. El cliente para obtener esta tarjeta tiene que presentar sus documentos, entonces con eso el casino obtiene de los jugadores la información necesaria sin necesidad de estar deteniendo al cliente y hacer averiguaciones. Esto nos ayuda a crear una banca de información que resulta muy útil, que ayuda a saber qué tipo de jugador tenemos, cuáles son sus juegos favoritos, el tiempo que juega, etc. y eso ayuda a decidir la recompensa que darle”, finalizó