La estadística, aplicada a la población de la provincia, indicaría que alrededor de 70 mil personas tienen problemas con el juego, aunque no todas con la misma gravedad. Un importante número de estos casos no recibe tratamiento médico: según los expertos, los pacientes o sus familiares piden asistencia sólo cuando la situación se ha vuelto insostenible.
“Llegan a nosotros en estado de emergencia, con las consecuencias se han hecho sentir, y en muchos casos se han endeudado considerablemente”, indicó Gabriela Álvarez, coordinadora del equipo técnico del programa “Juego Responsable”.
“Pero la mayoría no viene por cuenta propia, sino que son sus familiares quienes denuncian la situación. A muchos de estos enfermos les resulta muy dificultoso asumir su situación”, indicó Álvarez.
“Estamos trabajando al máximo con la cobertura que tenemos, y la queremos ampliar”, indicó Mauricio Vezzoni, del Plan Provincial de Prevención de Adicciones. Sucede que actualmente hay cuatro personas en el programa, que atienden una tarde por semana, por lo que la mayoría de los pacientes del interior de la provincia abandonan el programa por la incomodidad de asistir al tratamiento.
Desde 2007 a este año aumentó siete veces la cantidad de tratamientos por adicciones que realiza el Ministerio de Salud provincial. ”Cuando comenzamos, había 100 cada mes, y hoy son 700”, explicó Mauricio Vezzoni, titular del Plan Provincial de Prevención de Adicciones. Del total de las consultas, 35% se realizan de forma voluntaria, 30% por indicación de la Justicia, otro 30% por recomendación de la familia o amigos del enfermo, y el resto por exigencias académicas o laborales.