Empresarios del sector, que solicitaron –por ahora– el anonimato por temor a represalias, recuerdan que en febrero de 2009, Patricia Marchewka, presidenta del citado consejo, hizo declarar desierta una licitación para casinos, por el simple hecho de que los pliegos habían sido elaborados durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, con lo que impidió una inversión de U$S 9.000.000 en obras de infraestructura, y privando al Estado de una recaudación por canon de aproximadamente U$S 3.000.000.
Dicen que, de igual manera, este año las decisiones de la presidenta de Conajzar determinaron que se dejaran de invertir entre U$S 2.000.000 y U$S 3.000.000 en infraestructura, al tiempo que se obstruía la percepción de unos G. 450 millones (U$S 92.421) en forma mensual. “No dudamos de la honestidad de la señora Marchewka, pero ella tiene sus propios prejuicios hacia el sector legal de los juegos de azar que no se compadecen de las necesidades del país, y no son coherentes con la situación, pues al mismo tiempo que se impiden inversiones legítimas, se deja libre el campo para la proliferación de juegos de azar ilegales que no son regulados, ni controlados y que nada aportan al fisco”, señaló uno de los voceros de los inversionistas que desean operar ajustados a la ley.
Desde que asumió su cargo como titular de Conajzar, Marchewka, representante del Ministerio de Hacienda en el organismo, fue el eje de varios conflictos que habrían terminado perjudicando a las arcas del Estado en cifras multimillonarias y, sobre todo, en la generación de puestos de trabajo para miles de compatriotas, indicaron. “Eso no hace más que demostrar el fracaso sistemático de la actual conducción del consejo en su relacionamiento con el sector privado. La falta de visión estratégica respecto a la industria y la tremenda desconfianza que tiene contra los sectores privados, han generado una serie de errores que están costando muy caro al Estado”, alertaron.
Resaltaron que los “pliegos absurdos” para las licitaciones han espantado a empresas internacionales, con los que se abortó la única inversión importante que podía haberse logrado en este Gobierno, como el caso del Casino de Asunción, en momentos previos a la crisis financiera, cuando existía entusiasmo por el Paraguay de parte de importantes inversionistas internacionales. La reciente y última licitación del Asunción acaba de ser declarada desierta; antes de eso, la licitación para ocho ciudades del Departamento Central tampoco tuvo un solo interesado.
Aducen que la actual administración de Conajzar ha roto “el círculo virtuoso” de las inversiones legales, debido a presiones inexplicables que se producían sobre ellos, mientras se deja sin ningún tipo de control a los operadores ilegales, gente con antecedentes dudosos que operan sin que haya un organismo oficial que les controle.