El "Estado de resultados" indica que se pasó de 144,7 millones de pesos (U$S 37.360.800) a 108,7 millones (U$S 28.065.800) en utilidades, es decir, 36 millones de pesos (U$S 9.295.020) menos.
Los ingresos operativos subieron apenas 1,35 por ciento, mientras que los gastos crecieron 20,5 por ciento. Esa es una de las claves que explica un descenso de 25,5 por ciento en el resultado bruto.
En el rubro "otros ingresos" (recupero de gastos, cargos y multas) hubo un decrecimiento de 17,4 por ciento, potenciado por la fuerte alza de 202,7 por ciento de "otros egresos", cuyos componentes no se explicitan.
La caída en las utilidades es apenas atenuada por ingresos extraordinarios de casi 2,2 millones de pesos (U$S 568.029), en los que recién ahora se computan tres inmuebles recibidos en donación entre 2005 y 2007 en Mina Clavero, Corral de Bustos y Río Ceballos.
El saldo en caja y bancos al 30 de noviembre pasado cayó 62 por ciento, mientras que el total de lo producido por los juegos propios subió apenas 0,8 por ciento.
El canon por la explotación de las máquinas tragamonedas se redujo en 3,4 millones de pesos (U$S 877.863) y en los casinos, las ganancias bajaron 987.320 pesos (U$S 254.921).
Otro rubro que llama la atención por lo excesivo es el crecimiento de 180,4 por ciento en los gastos para transportar jugadores a los casinos, que pasó de 144.677 pesos (U$S 37.354) en 2008 a 405.658 pesos (U$S 104.739) a noviembre de 2009.
También trepó 104,8 por ciento el ítem "otros gastos", en los que se computarían asados, cenas, bombones, champagne, remises y habitaciones en hoteles como "cortesías" para supuestos apostadores VIP, reveladas semanas atrás.