Francia, como el resto de los países de la Unión Europea, deben clarificar y adaptar su legislación al juego online, para abrir a la competencia un mercado de miles de millones de euros. Las distintas legislaciones de los países varían entre la permisividad británica (donde se refugia el sector) y la absoluta prohibición italiana, que, pese a todo, es posible saltarse en Internet. En el caso de España, el sector se encuentra en un vacío legal que se está en trámite de aclarar con una nueva ley.
Se espera que la ley francesa, que fue aprobada por 299 votos contra 223, entre en efecto para el Mundial de Sudáfrica, que comienza en junio.
"Este texto nos permitirá progresivamente eliminar el mercado negro en apuestas en línea al crear una oferta legal que siga las reglas", dijo el ministro de Presupuesto, Francois Baroin. La ley obliga a los operadores a buscar un permiso de un regulador que verifica que los juegos cumplen con las normas, identifica delitos menores y combate la adicción. También prohíbe que los menores tomen parte en juegos de azar y fortalece las medidas contra páginas de Internet ilegales. La ley iguala el tratamiento fiscal de las apuestas por Internet con aquellas no virtuales, como las de casinos y carreras de caballos. El estado cobrará un impuesto de 7,5% en las apuestas deportivas y un 2% en el caso del póquer. La ley también permite bloquear sitios ilegales y las transacciones de dinero entre los bancos franceses y éstos sitios.