Se trata de las apuestas de quiniela que se realizan en las más de 3.800 agencias desparramadas en Buenos Aires. Allí se juegan más de $ 3.600 millones (U$S 738.386) anuales, de los cuales Boldt se queda con 5% ($ 180 millones- U$S 36.919).
Tras conseguir la extensión del negocio de la quiniela, ahora Boldt busca lo mismo con el Casino de Tigre (Trilenium), donde es socia de Sociedad Comercial del Plata, de Soldati.
La concesión, que arrancó en 1999, expiró hace unos días. El gobierno dio tres meses de prórroga mientras negocian una extensión.