Consideran que "hiere de muerte" la venta tradicional de décimos, ya que habrá más competencia y hasta máquinas automáticas. Loterías del Estado defiende que su objetivo es tener más puntos de venta y estar más cerca del ciudadano.
Cualquiera podrá plantearse entrar en el negocio. La reforma legal se traduce en una puerta abierta a la privatización, según la asociación de administraciones de lotería.
Dicen que con más competencia y nuevas reglas de juego será más difícil sobrevivir.
Hay 4.000 administraciones de lotería en exclusiva que emplean a 12.000 personas. Los trabajadores temen que el cambio termine en despidos y que algunos sean sustituidos por terminales electrónicos de venta.
Según Loterías del Estado, la normativa europea les obliga al cambio. La idea es recuperar las licencias que se han perdido desde 2006, es decir, abrir 500 nuevos puntos de venta y así acercar el décimo al ciudadano.
Sólo el año pasado la venta de la lotería nacional generó más de 5.600 millones de euros.