Edición Latinoamérica
26 de Noviembre de 2020

Los operadores no están de acuerdo en cobrar entrada al casino y tener salas de bingo

Nace la Asociación Chilena de Casinos de Juego

(Chile).- La semana pasada se formó la Asociación Chilena de Casinos de Juego A.G., que reúne a nueve de doce de los nuevos establecimientos, con excepción de los casinos Enjoy de Santa Cruz y Antofagasta, y Monticello.

E

n una reunión, los comentarios de representantes de los casinos chilenos hicieron comentarios sobre aspectos de la moderna normativa y las expectativas para la nueva industria del juego en el país.

Aunque los casinos se han iniciado en medio de una crisis económica global sin paralelos, el movimiento ha empezado a repuntar en las ultima semanas y los operadores tienen grandes expectativas al ver el ingreso de nuevos clientes que entran por primera vez los centros de juego. Los visitantes son principalmente de los sectores ABC1 y C2, elegantemente vestidos como se hacia en los tradicionales casinos europeos.

Los casinos están conociendo y educando a sus clientes, y quieren hacerlos pasar un momento entretenido para que vuelvan y se genere una cultura de casinos, y en palabras de uno de los líderes del sector: "Es la época en que más alimentos y bebidas hemos vendido. Es más barato sentarse en el bar con un trago que sentarse en una máquina tragamonedas o en las mesas de juego, pero la gente quiere pasarlo bien igual".

Según datos de la Superintendencia de Casinos de Juegos, el jugador chileno tiene una apuesta promedio de $24,534 pesos (U$S 43,75), principalmente en las máquinas de juego que tienen un porcentaje mínimo de retorno del 85%.

Sin embargo, los nuevos casinos se encuentran en desventaja por la operación de las llamadas máquinas de habilidad. En la ciudad de Talca existen unas 3.000 máquinas de estas, y otras miles más están instaladas en panaderías, almacenes y centros de juegos, inclusive, en la capital del país, Santiago, donde la ley no permite casinos.

Los operadores sienten que se encuentran en desventaja con otros negocios del sector por la obligación de cobrar entrada, que es una tasa de directo beneficio estatal, y la obligación de mantener salas de bingo, que no aportan mucho a los ingresos del casino y significan gastos adicionales. Los casinos pagan el 20% por concepto de impuesto al juego más el 19% de IVA.

Los casinos son polos de entretención con sus hoteles, restaurantes y cines. La gente vuelve, pero las ventas están más en alimentos que en apuestas. U$S 25,8 millones fueron los ingresos brutos de los ocho casinos nuevos el año pasado. Los gobiernos locales y las municipalidades donde se encuentran los casinos se reparten los impuestos al juego en partes iguales.

 

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