En frente de la Municipalidad de Luján fue ubicada una mesa en la cual varias personas invitaban a quienes pasaban por la vereda a firmar el libro en apoyo a la intendenta Graciela Rosso en su cruzada contra el Bingo Luján.
Sin embargo, las firmas juntadas por lo menos entre el lunes a las 11.12 y el jueves a las 12.08 apenas superaban las 150 rúbricas. Esa cifra ni siquiera llega a la mitad de las máquinas tragamonedas que contabilizaron los inspectores municipales en el interior de la sala de apuesta. Aunque el centenar y medio de firmas prácticamente se juntó en menos de una mañana.
Mientras en Luján la idea de Rosso sigue buscando adhesiones y respaldo, en Junín abren el paraguas y no quieren saber nada acerca de la posible instalación de una sala de bingo.
Según publicó el diario La Verdad de Junín, “la posible instalación de un bingo en nuestra ciudad generó una serie de cuestionamientos por parte de instituciones locales, que expresaron su voz de alarma por los perjuicios que podría ocasionar la sala de juegos. Desde la Sociedad de Comercio e Industria de Junín consultaron a ciudades similares a la nuestra que cuentan con un bingo y, según indican, “son mayores las consecuencias negativas que los beneficios”.
Y una de esas ciudades es Luján. El presidente de dicha institución manifestó que “en términos generales es algo negativo para la ciudad. Nosotros nos entrevistamos con gastronómicos y comerciantes de localidades como Chivilcoy o Pergamino y ellos nos dijeron que se trata de empresas que quitan un gran circulante a la ciudad y eso significa problemas de morosidad en los pagos y en los créditos, entre otras cosas”.
“Esta situación nos puso en alerta, por lo que hemos empezado a indagar a cámaras amigas que tienen este problema, como Olavarría, Río Cuarto, Chivilcoy, Pergamino o Luján, y nos fueron comentando su tremenda preocupación; todos afirman que gran parte de la clientela del bingo son los sectores menos pudientes económicamente y para lo que es el comercio chico esto es sumamente perjudicial”, puntualizó.
Casella manifestó además que más allá del perjuicio comercial, “se suma algo que también nos preocupa que es la parte social, ya que el bingo provoca grandes problemas en la familia; juega tanto la mujer como el hombre y empieza a surgir una palabra que para nosotros es nueva, que es la ‘ludopatía’ o adicción al juego y termina en un caos”.
“Normalmente se suele mostrar al bingo con ventajas económicas, con puestos de trabajo, con un ingreso importante para instituciones de beneficencia, pero eso es mucho menor a lo que realmente se llevan de una ciudad; los puntos positivos que puede tener son ínfimos al lado de lo negativo”, agregó.
Gracias a un fallo judicial, si la provincia decidiera instalar un bingo en Junín, la Municipalidad no tendría herramientas jurídicas para impedirlo. El dirigente empresario manifestó al respecto que el objetivo de la Sociedad de Comercio e Industria plantea “mantener una reunión con el intendente Mario Meoni para pedirle que se ponga a gestionar que el bingo no se instale. Que se plante seriamente porque la comunidad no lo quiere; nosotros se lo pediríamos como institución y con el apoyo de la Cámara Hotelera y de la Sociedad Rural de Junín”.
Por otro lado, Casella indicó que “hay un estudio que se llama ‘Proyecto de ludopatía’ que hizo el Departamento de Protección Familiar de la Municipalidad de Río Cuarto, que plantea esta problemática y describe cómo juegan, quiénes son los que juegan, en qué horarios, y el resultado es lo que nos dicen todos, juega gente de recursos económicos escasos y a nivel turismo no ayuda absolutamente en nada, ya que la gente que va a jugar en trafic, entran al bingo, salen y vuelven a la trafic para regresar y ningún comercio sale beneficiado”.