"No hemos emitido ni una sola licencia desde que el gobierno de (Evo) Morales llegó al poder. Sin embargo, nuevos casinos se están abriendo todo el tiempo. No hay control", añadió Bruno.
Los críticos temen que los juegos de envite y azar provoquen una ola de crímenes.
De acuerdo con el Director de la Lotería Nacional en Santa Cruz, las regulaciones bolivianas con respecto a esta materia están llenas de lagunas. Dijo que los estrictos términos de privacidad bancaria y la desenfrenada corrupción hace difícil determinar cuándo un casino ha violado la ley.
"Sabemos que esto está probablemente relacionado con crímenes mayores y que está cambiando nuestra ciudad para peor, pero nadie está dispuesto a enfrentar la situación", señaló Bruno.
El procurador del distrito de Santa Cruz, Héctor Cornejo, es una de las pocas personas que pelean contra los locales extranjeros de juegos y apuestas que no están regulados.
Según Cornejo, la llegada de casinos extranjeros es parte de un problema mucho mayor.
"Básicamente, Santa Cruz se ha convertido en una pequeña Las Vegas y el capital extranjero, mayormente proveniente de Rusia y Brasil, está llegando de mafias y otros individuos relacionados con actividades ilegales como el lavado de dinero", dijo Cornejo.