De esta manera, la norma ahora vuelve a la Legislatura, donde los partidos necesitarán dos tercios para ratificarla.
Esta ley fue propuesta por el propio presidente del bloque de diputados del PJ, Carlos Bianchinelli, pero modificada posteriormente.
La ley que Jaque rechazó disponía que no se puedan abrir casinos, pero al mismo tiempo admitía los emprendimientos hoteleros que cuentan con decreto de acogimiento vigente.
En este sentido, la norma entraría en una contradicción, ya que sobre la misma ley no se podría establecer prohibiciones y excepciones.
A su vez, la norma iba en detrimento de los proyectos hoteleros con salas de juego en departamentos como Maipú y Guaymallén. Esta norma había sido sancionada por la Cámara de Diputados en noviembre pasado y ya estaba por cumplirse el plazo para que el Ejecutivo decidiera promulgarla o no.
Sobre el filo del plazo, se determinó el veto, una decisión que venía madurando en el seno del Gobierno desde el vamos, a partir de los intereses en torno a la industria de los juegos de azar y proyectos en desarrollo en varios municipios peronistas.
En su lugar, el gobernador intentaría impulsar otro proyecto. Algunas fuentes consideraron que sería la iniciativa del demócrata Alberto Sánchez, el cual hace hincapié en la asistencia al ludópata, según la información brindada por Prensa de Gobierno. Sin embargo, la misma suspendía la vigencia de la ley 5775, determinando que no se abrieran más salas durante un período de diez años.