La alarma se disparó el pasado viernes cuando explotó la cocina del inmueble lo que atemorizó a los ciudadanos de la zona.
Además de servir de recinto de juego clandestino, con total impunidad en su oferta recreativa, los propietarios elaboran menús rápidos que sirven de madrugada a los viandantes de la Gran Vía.
Este hecho ha sido denunciado ante el Ayuntamiento.