El titular de la entidad, Heriberto Castellaneta, aseguró que la inseguridad en las agencias de loterías “está recrudeciendo y no solo tenemos cada vez más robos sino hurtos, además de la violencia con que tratan a los agentes oficiales”. Y también detalló “una nueva modalidad: los aprietes al público apostador que lo toman de rehén y producen situaciones preocupantes”.
A un año de los últimos dos crímenes sufridos por agencieros en La Plata, Castellaneta enfatizó: “no queremos tener más víctimas” y evidenció su preocupación en que “tanto el Gobernador (Daniel Scioli) como el Ministro de Seguridad (Carlos Stornelli) trata de obviar el tema y no es un tema para obviarlo sino hay que salir a enfrentarlo”.
En este sentido, agregó que “nosotros somos dependientes del Estado de la provincia de Buenos Aires y creo que el Estado tiene que poner las barbas en remojo y ponernos a trabajar juntos”. Castellaneta se quejó de no haber sido recibido nunca por Scioli ni por Stornelli, así como tampoco se implementaron las cámaras de video ni el botón de pánico que les habían prometido desde la gestión anterior.
“Es muy preocupante la situación en La Plata, el Gran La Plata y el conurbano bonaerense y por más que hemos reforzado la seguridad de las agencias no ha servido de nada”, dijo el agenciero y advirtió: “no quiero que pongan un policía en la puerta de las 3.200 agencias sino una actividad coherente y correcta para combatir este flagelo”.
Castellaneta comentó que mantuvo conversaciones con las autoridades policiales y reconoció el esfuerzo denodado de los capitanes pero “no tienen ni los medios ni personal suficiente”, detalló. Por eso volvió a cargar contra Stornelli que “no nos da respuesta favorable, nos habla de sensación térmica y nosotros le recaudamos dinero a la provincia de Buenos Aires, así como lo hacemos para la Dirección General de Escuelas lo hacemos para el Ministerio de Seguridad, por eso le pedimos que actúe”.
El presidente de la Cámara de Agentes Oficiales de Lotería dijo estar indignado porque “nos estamos conformando con que no nos hagan nada y no puede ser”. Y ofreció el ejemplo de lo que está pasando con agencieros de cierta edad: “la gente mayor ya no quiere tener una agencia de lotería porque prefiere vivir mal a que le peguen un tiro. Un absurdo”, sentenció.