En la investigación, realizada por el Servicio de Control de Juegos de Azar, perteneciente a la Comisaría General de Policía Judicial, se ha localizado una red de establecimientos de hostelería en los que se realizan diferentes apuestas sobre carreras de caballos. Estas apuestas ilegales son organizadas principalmente los fines de semana y no cuentan con la autorización de la Comunidad Autónoma de Madrid. En el marco de esta operación han sido desmantelados estos dos locales, considerados de los más activos de la capital.
En uno de los establecimientos se encontraban practicando apuestas 31 personas y fueron incautados 1.955 euros, un aparato de sorteo compuesto por tres mini bombos, papeletas y diverso material empleado en el juego. Cuando los agentes accedieron a este lugar, todos los participantes se encontraban en el interior del salón-comedor atentos a la subasta. En ese instante, el director de apuestas se encontraba subido en una silla y voceaba la puja por uno de los caballos.
En el otro establecimiento hostelero se encontraban nueve personas y se intervinieron los efectos empleados para llevar a cabo esta actividad ilícita.
El tipo de juego que practicaban se denomina "poule". Se trata de una apuesta local que nada tiene que ver con las apuestas organizadas en el hipódromo. Estas últimas están legalmente autorizadas y sometidas a autorización previa en los términos previstos en el Reglamento por el que se regulan las apuestas hípicas en la Comunidad de Madrid.
Normalmente estas apuestas clandestinas se celebran en establecimientos de hostelería, concretamente en la zona del salón-comedor, donde se habilita una especie de mesa de control.