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20 de Octubre de 2020

Benidorm, España

El casino de La Vila ocultaba mesas de juego para evadir impuestos

(España).- El Casino Mediterráneo de La Vila Joiosa declara desde hace nueve años cinco mesas menos de las que tiene operativas, lo que acarrea que el Ayuntamiento haya ingresado 1,1 millones de euros menos por el Impuesto de Actividades Económicas (IAE).

L

a sala abona al Consistorio el importe de 15 mesas de juego, cuando en realidad tiene abiertas hasta 20, según se ha podido comprobar. La sala de juegos, en manos del empresario Jesús Álamo Martínez desde 1999, está integrada en el Grupo Acrismátic, SL, con varias sociedades dedicadas a promociones inmobiliarias y salas de juego.

La cifra de 20 mesas figura en el libro de ingresos de juego, el documento oficial que sólo pueden consultar las autoridades, y así lo han reconocido tanto fuentes de la empresa como de los trabajadores. De hecho, en la página web www.casinomediterraneo.es aparece también este número de mesas operativas que la sala abre en función de la afluencia de visitantes. El director de la sala, Antonio Barajas, no ha aclarado el número de mesas operativas.

La documentación que posee el Consistorio como aportaciones de IAE del Casino Mediterráneo sólo refleja 15 unidades. Las mesas de juego constituyen el 90,2% de este impuesto, y el 82,6% de todas las cargas del Ayuntamiento al negocio. Anualmente, el casino aporta cerca de 450.000 euros a las arcas municipales. Por cada mesa el Ayuntamiento de La Vila recibe 24.654 euros. El IAE de las máquinas tragamonedas es menor, unos 725 euros al año por cada una de ellas, y en este caso también difieren las cifras oficiales de las declaradas: 64 según la empresa, 53 reconocidas a la hora de pagar impuestos. El Casino ha reiterado este supuesto fraude desde 1999, cuando asumió la gestión del inmueble, lo que ha privado a las arcas municipales de 1,1 millones de euros.

El casino de La Vila es uno de los más importantes de España y genera unos beneficios anuales de unos 30 millones de euros.

Tras la quiebra del Casino Costa Blanca, la sociedad presidida por Jesús Álamo Martínez, Casino Mediterráneo, SA, ganó el concurso convocado por la Consejería de Economía, Hacienda y Administración Pública, bajo mandato del PP. La orden se publicó en el DOGV del 29 de abril de 1999.

Las relaciones del antiguo equipo de gobierno popular de La Vila Joiosa con Álamo siempre han sido excelentes. En 2005, con la llegada de Antonio Barajas a la dirección del complejo de ocio, se intensificaron. Prueba de ello es el nombramiento de María Dolores Miquel Orozco como jefa de administración. Es hermana de Jaime Miquel, una de las personas más próximas al ex alcalde, José Miguel Llorca Senabre, con el que comparte vínculos afectivos. El gobierno popular, que llevó a cabo una gestión basada en la expansión urbanística, colaboró en varias iniciativas conjuntas con el casino. En 2006, el Grupo Acrismátic encargó al arquitecto Adolfo Rodríguez, autor de la torre Lugano de Benidorm -edificio residencial más alto de España- el diseño del Hotel Casino, un proyecto para levantar en la parcela la torre más alta de Europa, con 52 plantas y 270 metros de altura. Un hotel de cinco estrellas que superaría en altura y calidad al Gran Hotel Bali de Benidorm y apuntalaría el plagio del modelo turístico de la ciudad vecina anhelado por el PP. Este proyecto requeriría de una reclasificación del solar de poco más de 20.000 metros cuadrados para levantar también 4.000 casas.

Los planes que trazó la empresa contemplan más cambios que ya se están vislumbrando. La sede central del Casino Mediterráneo se trasladará en las próximas semanas al puerto de Alicante. Allí han adquirido 3.500 metros cuadrados, de los que 1.200 se destinarán a dependencias de juego, y el resto a un restaurante de lujo, bares y salón para espectáculos. El objetivo es abrir en agosto para estar a pleno rendimiento en la celebración de la regata Volvo Ocean Race y aprovechar el tirón que puede aportar la mayor entidad de la ciudad como capital de provincia.

El traslado de la sede central a Alicante implica que La Vila Joiosa y Torrevieja, salas dependientes de la misma sociedad, pasen a ser subsedes, y no puedan abrir más de nueve meses al año. La reestructuración afecta a 200 trabajadores, de los cuales 40 tienen una antigüedad de 29 años.

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