De ahí que al dividir este volumen por los habitantes de la provincia, se llega a la conclusión que cada granadino se juega 248 euros al año, 43 euros más que al inicio del decenio. No obstante, aún estamos por debajo de la media andaluza (333) y bastante alejados de los 479 euros por habitante que se dejan los malagueños, la provincia que más gasta en este ámbito, según las Estadísticas del juego privado en Andalucía de la Junta.
El 86% de los 220 millones se los llevaron las 4.418 tragamonedas que hay en Granada, casi 600 más que en el año 2000. Sólo en máquinas, los granadinos se gastaron el año pasado 214 euros, 44 euros más. Las tres salas de bingos movieron algo más de 30 millones de euros. No hay casinos.
Del dinero apostado (casi 220 millones de euros), el gasto real de los jugadores fue de 57 millones, porque en premios se repartieron 163 millones, el 74% del dinero puesto en juego, aunque, lógicamente, llegó a muy pocas manos. Estas cifras pueden dejarle a más de uno con la miel en los labios y hacer perder el control. Como a los 195 granadinos vetados en bingos por su tendencia a la ludopatía.