Edición Latinoamérica
09 de Julio de 2020

España

El número de ludópatas en tratamiento ha crecido más de un 50 en Gipuzkoa

(España).- Txaro Martínez, una de las fundadoras de la asociación de rehabilitación de adicciones psicológicas Ekintza Dasalud, subraya que “nos encontramos con un aumento considerable de nuevos casos” que perfilan un nuevo tipo de enfermo: cada vez más joven, sin cargas familiares y que tienen como principal adicción las máquinas tragamonedas.

E

l cambio más radical que se ha producido en los últimos quince años ha sido la práctica desaparición del jugador puro. En la década de los 90 muchos adictos eran jugadores compulsivos, nada más, Hoy, la adicción está entreverada por otros trastornos: toxicomanía, enfermedad mental, alcoholismo y problemas de pareja “muy serios”, apunta Aurelia Mateos.

La dependencia de los juegos online comienza a aflorar, pero aún no es significativa, apenas un 2 por ciento del total, si bien es uno de los terrenos abonados para la adicción entre generaciones que crecen inmersas en el mundo virtual.

Andrés P., de la asociación Jugadores Anónimos de Hernani, que reúne en terapia de grupo a una veintena de ludópatas guipuzcoanos, sostiene que “el número de enfermos va a seguir creciendo. Antes, que te vieran jugar en las tragamonedas de los bares podía ser un freno, pero ahora con Internet puedes jugar lo que quieras sin que nadie te vea”.

Con todo, por ahora, la fuente primordial de comportamientos patológicos siguen siendo las máquinas tragamonedas (72 por ciento) y la víctima, masculina. Nueve de cada diez personas que piden ayuda en Ekintza Dasalud son hombres. Empero, desde la asociación precisan que “eso no significa que no haya mujeres con problemas de juego o nuevas adicciones, sino que o les cuesta más reconocer el problema de adicción en la mujer o tienen más capacidad para ocultar el problema”.

Más de la mitad de quienes caen en el juego patológico son trabajadores en activo, lo que les permite disponer de efectivo, hasta que el descontrol de impulsos les lleva a un ritmo de gasto imposible de asumir. En Ekintza recuerdan casos de jugadores que volatilizaron 500.000 pesetas durante un fin de semana desatado. El camino hasta el callejón sin salida suele estar empedrado de esquilmadas a los amigos, hurtos, deudas y no es infrecuente perder hasta el piso tras haber hecho añicos la vida familiar.

Antaño se solía asociar la caída en la adicción con un nivel de estudios bajo cuando no con el mero analfabetismo. Hoy se refieren factores psicológicos -baja autoestima, personas impulsivas o predispuestas a las emociones fuertes- y psicosociales, como desenvolverse en un ambiente muy jugador.

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