“Estuvimos reunidos con las autoridades de la empresa para que nos garanticen condiciones de seguridad después de la golpiza de ayer y para que nos aseguren la reincorporación de todos los compañeros a sus puestos de trabajo”, dijo Leonardo Bonanni, uno de los delegados del sindicato de juegos de azar (Aleara).
Finalmente, los trabajadores y la empresa llegaron a un acuerdo. La compañía se comprometió a reforzar la dotación de Prefectura destinada a proteger el lugar y los empleados volvieron a trabajar.
El conflicto ayer registró uno de sus puntos de mayor tensión cuando unas 20 personas que se identificaron con el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) comenzaron a insultar a los empleados que se preparaban para comenzar a trabajar.
El enfrentamiento terminó con diez trabajadores heridos, entre ellos una mujer de 25 años que seguía internada en el hospital Argerich. En el plano jurídico, Aleara denunció las agresiones ante la fiscalía de la Boca y ante la Prefectura.
La raíz del conflicto, que provocó el cierre del casino durante más de un mes tiene que ver con la pretensión de SOMU de sumar a los trabajadores del casino a su gremio. El tema debe ser resuelto por la CGT en las próximas dos semanas tras la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo el viernes pasado.