Fue un día de mala suerte para los operadores de bingos que mantenían las puertas abiertas apoyándose en recursos de amparo. Trabajadores y apostadores protestaron contra el cierre de una lujosa sala en San Pablo.
“El abogado actuó de mala fe, según el juez: dijo que ellos tenían un amparo federal, permiso que fue retirado hace seis meses”, justifico el subintendente del barrio, Fábio Lepique, que acompañó el cierre de la sala.
Una larga batalla jurídica mantuvo los bingos abiertos estos últimos años. Estados y dueños de salas de juego apostaban a los recursos de amparo y las leyes estatales. “Los Estados y municipios asumían que esto podría ser legislado de manera competente a través de leyes municipales y estatales. Y editaron esas leyes, revelándose contra la Constitución”, explica el abogado constitucionalista Fernando D'Eça.
El Supremo Tribunal Federal dio este miércoles una interpretación definitiva sobre le que ya está en la Constitución: solamente la Unión tiene competencia para legislar sobre las salas de juego. “Las misma señala un camino a ser observado, o sea, la imposibilidad de que una asamblea estatal legisle sobre loterías y sobre bingos”, dijo el ministro del Supremo, Marco Aurélio Mello.
Para el abogado que representa a la Asociación de Bingos en Brasil, la decisión de este miércoles no elimina el embrollo jurídico porque aún no hay una ley federal que prohíba los bingos en Brasil. “Era posible, por ejemplo, que el Supremo estableciese una suma decidiendo se la actividad para la actual legislación es legal o ilegal. Eso sería una división de aguas. Por lo tanto, infelizmente, la suma no vino en ese sentido”, afirma el abogado Ricardo Leitão.
En San Pablo, desde el inicio del año, por lo menos 120 bingos fueron cerrados.