Edición Latinoamérica
30 de Octubre de 2020

Hipotecaron el edificio para poder enfrentar la deuda de 58 millones de euros

España: el Casino de Aranjuez estaría al borde de la quiebra

(España).- El Casino de Aranjuez, que abrió sus puertas en junio de 2005, está al borde de la quiebra. La inmobiliaria Fedesa, que poseía el 50% de las acciones, abandonó el accionario este año, dejando a Comar como única propietaria, quien hoy tendrá que hacerse cargo de la inminente pérdida.

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a inmobiliaria gallega Fadesa, presidida todavía por Manuel Jove, abandonó este año el accionariado del casino de Aranjuez, el segundo de Madrid. Fadesa era socio al 50% con la también gallega Comar, tercera empresa del juego de España, propiedad de la familia Collazo Mato.

“Estábamos en el casino porque era imprescindible para optar a la licencia del resto del complejo de Aranjuez, que incluye viviendas, un campo de golf y un hotel. Pero ya habíamos acordado con nuestros socios abandonar el casino este año”, explican fuentes de Fadesa. Comar, que se ha hecho con la participación que tenía la inmobiliaria gallega, no ha hecho declaraciones.

Fadesa ha abandonado a sus socios en el momento acertado. Según fuentes de la inmobiliaria, las tres mil viviendas ya están vendidas y más de la mitad entregadas, el campo de golf ha facturado 2,5 millones de euros hasta septiembre de este año, y el hotel (que gestiona Barceló) perdió algo de dinero. En cambio, el casino es un lujoso edificio de 12.500 metros cuadrados que está al borde de la quiebra.

Según las cuentas que los casinos envían a la Comisión Nacional del Juego, por Aranjuez pasaron 106.800 personas el año pasado. Eso significa que, desde junio que abrió sus puertas, recibió la visita de 15 mil personas al mes. Este año, hasta septiembre, las cifras son aún peores: 12 mil. El otro casino, el de Torrelodones, ni siquiera ha notado la presencia de este segundo centro: 43.700 visitas al mes en 2005, 42.100 al mes durante 2006.

Esa cifra de visitas arroja una difícil situación financiera para la entidad. En 2005, según las cuentas presentadas por la compañía al Registro Mercantil, el casino facturó 74 millones de euros y perdió algo más de dos millones. Pero lo preocupante es que, según esas cifras, la deuda de la empresa es de 123,7 millones de euros, tanto a largo como a corto plazo, mientras que los fondos propios no llegan a los diez millones.

La solución que ha encontrado la empresa gallega para aligerar su situación ha sido hipotecar el edificio del casino para hacer frente al préstamo de 58 millones de euros que suscribió el 31 de enero de 2006 con Caixa Galicia. Según explica en la memoria, “dicho importe ha sido utilizado para cancelar la deuda que la Sociedad mantenía con uno de sus accionistas”. En cualquier caso, la situación va a peor: la deuda es la misma, aunque ahora se lo debe a otro, pero los clientes cada vez son menos. “Es un casino desproporcionado, muy grande, y en una zona menos pudiente que el de Torrelodones”, aseguró una fuente del sector.

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