La decisión gubernamental satisfizo a medias a las compañías de juegos, la industria de carreras de caballos y la oposición política, que habían amenazado con bloquear el proyecto en el Senado, donde el gobierno conservador tiene minoría.
El ministro de comunicaciones, Richard Alston, dijo que la industria del juego online tiene que ser puesta bajo control antes de que se convierta en un gran problema social en Australia, que es uno de los países donde los juegos de azar están más extendidos. Sin embargo, reconoció que la poderosa industria de carreras de caballos había expresado preocupaciones válidas.
"En el caso de la industria de carreras, el gobierno continúa preocupado sobre el impacto de las apuestas a través de Internet, pero reconoce que esta preocupación necesita ser equilibrada con el impacto de una prohibición en una industria de buena fe establecida hace mucho tiempo", dijo.
Informes oficiales indicaron que el 80% de los australianos participa en algún juego de azar o de apuestas al menos una vez al año y que el 40% lo hace regularmente. El país de 19 millones de habitantes tiene una de cada cinco máquinas de póquer del mundo y hay 290.000 australianos clasificados como personas con problemas de juegos.