Las máquinas eran comercialmente explotadas como tragamonedas de azar y no de destreza. Además estaban funcionando en locales que no eran, precisamente, casinos de juego.
La policía destacó el hecho que los propietarios de las máquinas las entregaron de forma voluntaria y sin oponer resistencia. Y que éstos contaron que las adquirieron en las ciudades de Santiago y Valdivia para instalarlas en sus locales. Se trata de doce personas que ahora quedaron citadas para ir a declarar al Ministerio Público ante la presencia del fiscal Juan Pablo Lebedina.
La incautación fue el resultado de una investigación de los detectives de la Bridec y que duró aproximadamente un mes.
Junto a lo anterior se hizo ver que la operación policial fue una respuesta a una pública advertencia que ya se había hecho a través de los medios de comunicación, respecto de la ilegalidad del funcionamiento de máquinas de este tipo en otras ciudades del país.
Se estima que el valor de todas las máquinas incautadas ahora en Valdivia asciende a los 7 millones de pesos (13.900 dólares).