En estos ensayos, los empleados ya lucen los uniformes oficiales: pantalón gris con chaleco a juego, camisa blanca y zapatos negros, con una pajarita roja como nota de color, para los hombres; mientras las mujeres pueden elegir entre falda y pantalón. Son las reglas del juego para ellos.
Los empleados y los jugadores ficticios que les ayudan a prepararse son las únicas personas que hasta el momento han podido escudriñar el lujoso casino, en tonos rojos, que ocupa más de 4.000 metros cuadrados. Por el momento, el interior del remozado inmueble sólo se ha podido ver en el número 88 de la revista Ático, editada por la Confederación Asturiana de la Construcción, con unas imágenes que se reproducen en esta página.