Según el denunciante, Oeruem hizo una apuesta ilegal de que un jugador del Augsburgo, que se impuso por 3-1 al Hoffenheim el 21 de octubre pasado, saldría expulsado del partido. En efecto, el delantero Sahr Senesie tuvo que abandonar la cancha por falta grave. Stenger dijo que hasta ahora “la sospecha no se ha comprobado”. Tanto Oeruem como Senesie fueron interrogados por los funcionarios del DFB.
Oeruem rechazó la incriminación y presentó una denuncia contra la persona que lo acusó. La directiva del Hoffenheim y el mecenas Dietmar Hopp, que financia el club, manifestaron su apoyo al jugador. “Descarto que haya algo de cierto en todo esto”, sostuvo Hopp, uno de los fundadores del fabricante de software SAP.
Hopp tiene planes ambiciosos para el Hoffenheim, séptimo en la tercera división. Junto con otros financistas tiene previsto construir cerca del club un estadio con capacidad para 30.000 espectadores y aspira a elevar al Hoffenheim a la primera división. De resultar ciertas las acusaciones, sería éste el segundo caso de apuestas que sacude el fútbol germano tras el protagonizado por el árbitro Robert Hoyzer, que confesó haber manipulado partidos para enriquecerse en las apuestas y está siendo juzgado junto a otros cómplices.