Edición Latinoamérica
29 de Noviembre de 2020

Lo afirmaron dirigentes hípicos sudamericanos

Temen que decaiga la industria hípica chilena por la futura proliferación de casinos

(Chile).- "Los casinos constituyen una dura competencia para la hípica", dijo Juan Cuneo Solari, presidente del Hipódromo Chile. El mundo del turf teme que la apertura de nuevas salas de juego afecte los niveles de apuestas en la actividad que actualmente genera 150 millones de dólares al año. Por ello postulan, por ejemplo, que se permitan las máquinas tragamonedas en los hipódromos.

E

l 7 de agosto, los máximos dirigentes de la hípica sudamericana se juntaron en Río de Janeiro para tratar asuntos relativos al turf en la región y exponer la situación de cada país. En la cumbre, la delegación chilena, formada por Juan Cuneo Solari conocido empresario y presidente del Hipódromo Chile y Jorge Celis, presidente del Club Hípico acusó al fantasma que ronda a la hípica local: la futura operación de 17 nuevos casinos a lo largo de Chile.

Los dos hipódromos de la Región Metropolitana aportan el 75% de las apuestas que genera la actividad a nivel nacional. "Los casinos constituyen una dura competencia para la hípica", dijo Cuneo. "Ambas actividades forman parte de la industria de la entretención, lo cual significa que parte de los recursos que hoy el consumidor destina a la hípica podrían derivarse hacia los casinos", afirma Cuneo. Su colega Jorge Celis añade que el impacto puede causar en las siete mil personas que directamente viven de esta industria que mueve 150 millones de dólares al año.

En Viña del Mar ya había un casino y convivía con el Valparaíso Sporting Club, argumento que no convence a los hípicos, que están seguros que con casinos en Rancagua, San Antonio o Algarrobo, los hipódromos y la red Teletrak invariablemente perderán público. El gerente general del Hipódromo de Concepción, Ricardo Ayllón, teme que la actividad pueda decaer por esta causa, aunque estima que en el caso penquista, en particular, puede verse compensado por un aumento de la afluencia de turistas y de su permanencia en la zona, azuzados por una mayor actividad distractiva.

La hípica arrastra una crisis que comenzó con los problemas económicos que afectaron a Chile a partir de 1997 y hasta ahora no se ha recuperado. En los buenos tiempos, en el país nacían más de 2.400 caballos de carrera al año. Hoy son unos 1.700. Fernando Coloma, director del Hipódromo Chile, acota que los compradores no están absorbiendo los nacimientos anuales por un círculo vicioso generado por bajos premios que no incentivan la compra de productos, afectando a los criadores.

Cuneo recuerda que la hípica es un espectáculo muy caro de producir. "Detrás de cada caballo que corre una carrera después de dos años de compleja crianza, hay reproductores de alto costo, inversión en establecimientos de crianza, propietarios, preparadores, jinetes, cuidadores, capataces y finalmente, hipódromos ubicados en extensas áreas de alto costo, con una elevada inversión en instalaciones y equipos. Como se puede apreciar, la hípica es algo más que una ruleta o un juego de cartas".

Los hípicos sienten, por tanto, que la Ley de Casinos constituye un nuevo golpe para un sector que ya está a mal traer, puesto que producirá un desarrollo de los juegos de azar mayor aún al que ya se ha verificado en el país de la mano de los innumerables productos que constantemente lanzan Polla Chilena de Beneficencia y Lotería de Concepción, una competencia que el director honorario del Club Hípico, Pablo Baraona, considera desleal: "Cuesta cero producirlos, son puro azar y le están produciendo mucho daño a la hípica".

Las aspiraciones del sector incluyen la desaparición del impuesto específico del 3% a las apuestas, pero algunos dirigentes están conscientes de que a priori la autoridad está poco dispuesta a reducir gravámenes. De hecho, Cuneo destaca que la hípica debió defenderse de un proyecto que pretendía subir dicha tasa en un 100%.

La solución que invariablemente se menciona es poder instalar máquinas tragamonedas en los hipódromos, anhelo impedido por la actual normativa, que las reserva sólo a los casinos. "En otras hípicas de igual o mayor desarrollo que la nuestra su defensa con los casinos se ha concretado de varias formas: autorizando a los hipódromos a operar máquinas tragamonedas en alianza con los casinos; permitiéndoles en forma exclusiva la venta de apuestas sobre carreras disputadas en el extranjero, lo que se denomina simulcasting, y hasta con subsidios directos del Estado, como en el Hipódromo de San Isidro y La Plata de Buenos Aires, que recibe más de 5 millones de dólares de subsidio estatal", explica Cuneo.

En Chile hay ocho hipódromos. A los dos de la capital se añade el Sporting de Valparaíso, el Hipódromo de Concepción, el de Antofogasta y otros tres que no están en red (no operan con Teletrak): Arica, Coquimbo y Punta Arenas. La hípica mueve del orden de U$S 150 millones anuales en apuestas a través de la red Teletrak, el 75% de las cuales se genera en Santiago. Sin embargo, en junio el Club Hípico de Santiago acumulaba pérdidas por $ 215 millones (402, 24 millones de dólares) las del Hipódromo Chile ascendían a $ 240 millones (449,018 millones de dólares) y el Sporting perdía $ 398 millones (744,62 millones de dólares).

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