Edición Latinoamérica
20 de Agosto de 2019

En manos del Jockey Club de Paraná, Entre Ríos

Argentina: buscan salvar del remate al Hipódromo Almafuerte

(Argentina).- Este martes sale a la venta en subasta una parcela de 2.546 metros cuadrados que dejaría inutilizada la pista de carreras. Hay gestiones ante el juez que decretó la quiebra, y esperan que la Legislatura sancione la ley que frena remate de clubes.

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a ciudad de Paraná, en la provincia argentina de Entre Ríos, va camino a perder parte de su patrimonio histórico, el Jockey Club de Paraná. La Justicia acaba de mandar a remate una parcela de 2.546 metros cuadrados, quitándole una porción de la pista de 1.500 metros al hipódromo local, y este sería sólo el comienzo de un desmantelamiento del circo de careras, ya que el Jockey tiene decretada la quiebra por una abultada deuda, que varias fuentes cifraron en 6 millones de pesos (más de 2 millones de dólares).

El 60% de esa deuda corresponde a deudas con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), por lo que el escenario que se vislumbra a futuro es la subasta de todo el complejo.

Mañana a las 11.30 de la mañana, comenzará el desguace del Hipódromo Almafuerte, con la venta en remate de parte del terreno. De esa forma, caería en saco roto la alternativa que apunta a una eventual negociación que busca transferir todo el predio, valuado en 22 millones de pesos (unos 7,5 millones de dólares), y así quitar el Hipódromo del lugar que ocupa hoy, el “corazón de la ciudad”, y reubicarlo en otra zona. La subasta fue dispuesta por el juez de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Mario Quinteros, como derivación de un pleito por ejecución de hipoteca por una deuda impaga del Jockey con el Banco de Entre Ríos SA (Bersa), que data de diciembre de 2000.

Ya hay, sin embargo, gestiones que procuran salvar a una institución que carga sobre sí con más de 80 años de historia de la ciudad. Por estas horas, la comisión directa, que rigió los destinos del Jockey hasta que fue intervenido por la Justicia, se plantea distintos caminos tendientes a abortar ese destino seguro de subasta, y procura desatar el destino del Hipódromo Almafuerte de una mera resolución judicial.

La idea de los dirigentes, encabezados por Jorge Pérez Márquez, Juan Carlos Hernández, Pío Aurelio Kranevitter y Enrique Berduc, es negociar una venta de conjunto del predio, y con lo recaudado solucionar el pasivo del Jockey y planear la reubicación del Hipódromo en otro sector de la ciudad. Así pues, este fin de semana tenían previsto alertar por escrito al síndico que está a cargo del Jockey, José Furlán, por las eventuales derivaciones que tendría una subasta parcial del Hipódromo Almafuerte, y a la vez se presentarán ante el juez Quinteros para pedir lisa y llanamente la “suspensión” de la subasta prevista para el martes.

El argumento se apoya en el “perjuicio” que ocasionaría a la institución un remate parcial del predio, que implicaría además la destrucción de la pista de carreras. Mañana, además, esperan entrevistarse con el directorio del Nuevo Bersa, impulsor del remate del predio de 2.546 metros cuadrados, y convencerlos de la necesidad de estirar los plazos en busca de una salida menos traumática, que satisfaga a todas las partes.

A la vez, aguardan una activa participación del Estado, y sobre todo una pronta sanción del proyecto de ley que congelaría por 90 días el remate de los clubes en Entre Ríos. Por ahora, tiene media sanción de la Cámara de Diputados, y resta que se exprese el Senado, que está convocado a sesionar para los próximos días.

Frenando las subastas parciales del Hipódromo, renegociando su pasivo y salvando de la desaparición de una institución de larga trayectoria se habilitaría la concreción de otras iniciativas. La Municipalidad de Paraná aspira, entre sus planes urbanísticos, a recuperar el predio del Hipódromo Almafuerte para reconvertirlo a otros fines, distintos que los hípicos, y trasladar la sede del Jockey a otro emplazamiento. Pero ese proyecto no puede avanzar si antes el Jockey Club no solucione sus inconvenientes con la Justicia y, por ende, con su pool de acreedores.

En septiembre de 2001, el Jockey Club buscó la forma de encarrilar sus finanzas mediante una presentación en concurso preventivo pero la crisis económica que se desató en diciembre de ese año le produjo un desbarajuste que alteró los planes originales. El apuro de los acreedores por hacer efectivas sus acreencias derivó en la quiebra dispuesta por la Justicia.

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