La caída de la recaudación, cercana a los 24 millones de euros, estuvo motivada por el descenso de los ingresos fiscales procedentes de las máquinas recreativas. Tras la subida aplicada a los carburantes desde el pasado 1 de agosto, el incremento del tipo impositivo que se aplica a los juegos de azar es una de las medidas que baraja el Gobierno catalán para reducir el actual déficit sanitario.
En un informe publicado por la revista española Joc Privat, se desprende que la tasa que se aplica a las máquinas recreativas permitió obtener 107,32 millones de euros en 2003, frente a una recaudación de 130,5 millones en 2002.
Por otra parte, la fiscalidad sobre los casinos reportó 26,59 millones de euros a las arcas públicas, una cifra prácticamente similar a la de 2002, y los ingresos por los impuestos sobre el bingo alcanzaron 152,29 millones, 1,5 millones de euros menos que en 2002. El resto de los ingresos fiscales procedió de rifas, tómbolas y combinaciones aleatorias, que recaudaron un total de 285.183 euros.