¿Por qué cree que se está demorando el tratamiento del proyecto de ley de turf para la provincia de Buenos Aires?
Cuando hace algunos meses me acerqué al Senado, para mantener una reunión con los legisladores bonaerenses, allí me encontré con cierto desconocimiento del tema, y la excusa entonces fue que el proyecto había llegado hacía muy poco al recinto, por lo cual no se había podido estudiar todavía el documento en profundidad.
¿Cuál es la importancia de esta ley de turf para el hipódromo de San Isidro?
Como ustedes saben, el principal tema de esta ley de turf, que incluye varias propuestas interesantes, es si autorizan o no la instalación de máquinas tragamonedas en los hipódromos de San Isidro y de La Plata. Ya que esto es decisivo para que continúe o no la actividad en nuestro hipódromo. Sin embargo, no sé si las autoridades tienen en claro lo importante y lo fundamental que resultarían las slots para San Isidro. Esta fórmula ya ha sido probada a nivel mundia y ha dado resultado. Como yo siempre digo, no hace falta ir a Canadá, Estados Unidos o Inglaterra para ver como han influenciado en otros recintos hípicos del mundo, sino que simplemente basta con ir hasta la Capital Federal, en Libertador y Dorrego (allí se ubica el Hipódromo Argentino de Palermo), para darse cuenta de lo fundamental que son las tragamonedas para el turf, hoy en día.
¿Pudieron proyectar de alguna manera cuál será el beneficio económico que le generarán las tragamonedas al hipódromo de San Isidro?
No, eso no lo podemos proyectar. Pero si puedo calcular el prejuicio que le causó a la actividad hípica la instalación irregular de tragamonedas (en casinos y salas de bingo) en 1997, en la provincia de Buenos Aires. Eso produjo una baja del 50 % del juego al hipódromo de San Isidro. Y además hay que mencionar que dichas slots no tributaron durante cinco años, y recién con la llegada del gobernador Felipe Solá, en el 2002, comenzaron a hacerlo. Seguramente estos señores son quienes menos convencidos están de que se autoricen las máquinas tragamonedas en San Isidro.
De aprobarse la instalación de tragamonedas ¿cuál sería el primer paso del Hipódromo de San Isidro?
Si esto llega a suceder, el objetivo nuestro es operar lo más rápido posible las tragamonedas, destinar la mayor cantidad de dinero posible a la actividad del turf, y generar así el circuito virtuoso de más dinero para premios, mejores caballos, mejores carreras, mejor espectáculo, más gente.
¿Ya se ha estipulado en donde estarán ubicadas las slots y que superficie ocuparán en el hipódromo?
Si, ya hemos estudiado el tema. Tenemos una idea muy acabada de donde serán instaladas.
¿Tienen en claro cuál será la inversión para que las slots desembarquen en San Isidro?
Si, seguro. Se trata de una inversión muy importante, de varios millones de dólares.
Ustedes calculen que una slot actualmente ronda los 15 mil dólares. A parti de ahí, tome sus propias conclusiones.
A partir de ahora, ¿cuáles piensa que serán los tiempos que se tomará el senado para evaluar este proyecto de ley?
Yo creo que los tiempos para el Jockey Club de San Isidro son dramáticamente cortos. No creo que los tiempos políticos duren acá. Nosotros tenemos en la actualidad un gran quebranto; imagínese que mantenemos dos hipódromos, algo único en el mundo. En “Campo 2” hay dos mil caballos y además está el hipódromo, y tenemos que mantener siete pistas. Con lo cual, la perdida que está asumiendo el Jockey Club desde el año 1997 posiblemente llegará un momento que no podrá soportarse más, y será entonces cuando haya que parar la actividad.
Por todo esto espero que los tiempos sean cortos en el Senado.
Entonces, según lo que usted dice, la actividad corre peligro a corto plazo, salvo que se autoricen las slots
Exactamente. Esa es la realidad que nos toca vivir al menos hoy. Por eso yo asumo que esta ley tiene que aprobarse. Además, estando aprobada la autorización en Palermo (el hipódromo capitalino cuenta desde el 2003 con máquinas tragamonedas) es una cuestión de tiempos. O nos dan las mismas armas, o nos sacan las mismas armas. Si sacaran las tragamonedas de toda la provincia de Buenos Aires, no tendría ningún tipo de problema así volveríamos a la misma situación de antes del año 1997. Ahora, si alguien se está privilegiando, yo creo que justamente esta desigualdad es la que no se tolera.
A pesar del beneficio al que usted hace mención, ¿las tragamonedas pueden llegar a restarle apostadores al turf?
No, todo lo contrario. Como le decía antes, solo hay que ir hasta el hipódromo de Palermo, en Capital Federal, y ver la cantidad de gente que concurre los días de carrera. Y le aseguro que es mucha más que la que se acerca hasta San Isidro. El apostador allí tiene las dos opciones: las slots y el turf. Históricamente, Palermo estaba casi un 30 % debajo de San Isidro en cuanto a concurrencia, y actualmente es a la inversa. De esta manera, no hay que ser muy hábil para darse cuenta de que las máquinas tragamonedas afincan a la gente en los hipódromos.
A pesar de lo que creen algunos, nosotros no le vamos a sacar la gente a los bingos bonaerenses, porque ellos tienen su propio público.