De acuerdo a lo explicado al diario local El Comercio por el consejero delegado del grupo murciano, Pedro José Martínez Vidal, “si no hay casino, habrá que reunir al Consejo de Administración para ver qué se hace”. Aunque la empresa centra su actividad en el juego, “también tenemos hoteles, parkings, inmobiliarias...”. Así, la construcción del centro de talasoterapia, tan deseado por el Ayuntamiento gijonés, podría ser un segundo plato para Orenes-Franco de no conseguir hacer realidad su proyecto, el Gran Casino de la España Verde, que también incluye balneario.
Mientras tanto, el grupo no renuncia a sus pretensiones iniciales. A pesar de que su propuesta fue rechazada en el concurso del casino el pasado día 15 de diciembre, el grupo murciano sigue dando la batalla. Según explicó Martínez Vidal, el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) admitió a trámite el recurso contencioso-administrativo que presentaron el pasado 24 de diciembre. Son dos sus pretensiones. En primer lugar, se presentó “con carácter de urgencia con el fin suspender el concurso tras nuestra descalificación, que consideramos inaudita”. En segundo lugar, pretenden volver a competir por la construcción del centro de juego, instancia en la que ya sólo quedan dos contrincantes: los gallegos Comar y los asturianos Carbajosa.
La pretensión de Orenes de suspender el proceso de manera urgente se justifica ante el “daño enorme que puede suponer el que se conceda a otro grupo y se empiece a construir antes de que el tribunal resuelva nuestro recurso”. Según Martínez Vidal, el pedido “ya se ha trasladado al Ministerio Fiscal y se ha solicitado toda la documentación al Principado. Es una actuación que nos hace ser optimistas”.