La industria de las apuestas online espera que la Copa del Mundo de 2026 que comienza hoy genere un nivel récord de actividad. Sin dudas será un certamen que marcará un antes y un después, con una caudal mayor de partidos, un mayor alcance global y un entorno digital aún más consolidado, generando una mayor participación de los usuarios.
Pero no solo será una oportunidad para las apuestas deportivas, sino que el casino también podrá aprovechar la situación. En la siguiente nota, Alejandro Vélez, gerente general de VirtualSoft, nos explica por qué.
Cada vez que se acerca un Mundial ocurre lo mismo en nuestra industria: empezamos a hablar de tráfico, registros, depósitos, cuotas, campañas de marketing y proyecciones de crecimiento.
Y es normal.
Estamos hablando del evento deportivo más importante del planeta y probablemente del momento de mayor actividad para las apuestas deportivas durante los próximos cuatro años.
Sin embargo, después de trabajar durante años junto a operadores en países como Ecuador, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Perú, Venezuela y Chile, creo que el Mundial no debe verse únicamente como una oportunidad para vender más apuestas deportivas.
Para mí, el verdadero reto está en cómo convertir ese enorme flujo de usuarios en clientes de largo plazo.
Porque el Mundial dura apenas unas semanas. El negocio continúa muchos años después.
Una de las ventajas de trabajar en varios países es entender que Latinoamérica no es un mercado único. Panamá clasificó al Mundial 2026 y volverá a vivir una experiencia similar a la de Rusia 2018. Ecuador también estará presente nuevamente en la máxima cita del fútbol.
En otros mercados donde operamos, como Guatemala, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Perú, Venezuela o Chile, el sentimiento es diferente. Algunos estuvieron muy cerca de clasificar y otros siguen construyendo proyectos deportivos para volver a competir al más alto nivel.
Pero hay algo que todos estos países tienen en común:
La pasión por el fútbol.
Y esa pasión genera actividad independientemente de si la selección nacional está o no en el torneo.
La experiencia nos demuestra que durante un Mundial aumenta el número de usuarios activos, crece la frecuencia de las apuestas y aparecen miles de jugadores que normalmente no participan durante el resto del año.
Ahí es donde comienza realmente el trabajo del operador.
Muchos operadores concentran todo su esfuerzo en capturar usuarios durante el torneo.
Y cuando termina el Mundial descubren que buena parte de esos jugadores desaparecieron.
El problema no es adquirir usuarios. El problema es retenerlos. Por eso considero que el éxito de una operación durante el Mundial no debería medirse solamente por el volumen apostado en deportes. Debería medirse por la cantidad de clientes que siguen activos seis meses después.
Aquí es donde creo que existe una de las mayores oportunidades para la industria. Cada Mundial trae una enorme cantidad de nuevos usuarios deportivos. La pregunta es qué hacemos con ellos cuando termina el partido.
Mi opinión es que el casino debe jugar un papel fundamental durante todo el torneo, pero de una forma inteligente. No soy partidario de distraer al jugador deportivo con campañas agresivas de casino mientras está viendo un partido importante. En esos momentos el foco debe estar en el deporte.
Sin embargo, sí creo que el Mundial es el momento ideal para construir puentes entre ambos verticales. Por ejemplo:
Lo importante es que el usuario descubra gradualmente otros productos de entretenimiento dentro de la plataforma. Cuando el Mundial termina, el casino suele convertirse en el principal mecanismo de retención de esos nuevos jugadores. Y eso no es una teoría. Lo hemos visto repetidamente en diferentes mercados de la región.
Hay otro aspecto que muchas veces queda fuera de la conversación: La infraestructura.
Cuando llegan los partidos importantes, especialmente fases finales, los picos de tráfico pueden multiplicarse en cuestión de minutos. El usuario no tiene paciencia. No le importa si el problema es del operador, del proveedor de pagos, del sportsbook o de la conectividad.
Si la apuesta no entra, simplemente se va. Por eso creo que este Mundial será una prueba importante para toda la industria latinoamericana. No solamente para los operadores.
También para los proveedores tecnológicos, procesadores de pago, herramientas antifraude, sistemas CRM y plataformas de atención al cliente. Todos vamos a ser evaluados por el usuario en tiempo real.
Desde mi perspectiva, el Mundial 2026 representa una oportunidad extraordinaria para el crecimiento de nuestra industria en Latinoamérica. Pero también representa una oportunidad para demostrar madurez. Madurez tecnológica. Madurez comercial. Y, sobre todo, madurez en la forma como entendemos al cliente.
Las apuestas deportivas generarán titulares y cifras récord. Pero cuando el último partido termine y se entregue la copa, el verdadero ganador será el operador que haya logrado convertir ese entusiasmo temporal en una relación duradera con sus usuarios.
Ese, al menos para mí, es el partido más importante que se juega durante un Mundial.