El pasado 5 de febrero, el INDEC dio a conocer la balanza comercial correspondiente a 2025, que arrojó un superávit de USD 11.286 millones. Las importaciones, por su parte, alcanzaron el 32% del PBI, el nivel más alto desde 1889.
La industria del juego acompañó en gran medida esta tendencia. Luego de varios años atravesados por alta volatilidad y restricciones operativas, 2025 marcó un punto de inflexión para las posiciones arancelarias vinculadas al sector. Tomás Galarza, experto de ASAP Comercio Exterior, hace un análisis de la situación.
En 2024, la importación de máquinas tragamonedas había registrado uno de los niveles más bajos de la última década: USD 11,1 millones de valor FOB, apenas 127 operaciones y un total de 1.463 unidades.
En 2025, en cambio, el valor de la mercadería importada fue casi cuatro veces y media superior, alcanzando los USD 49 millones, con 273 operaciones y 6.005 unidades. El salto no solo fue significativo en términos de valor, sino también en cantidad de operaciones y volumen físico.

El comportamiento histórico permite contextualizar el fenómeno. Tras una caída sostenida entre 2016 y 2021, el sector mostró un pico en 2022, volvió a contraerse en 2023–2024 y ahora evidencia una nueva fase expansiva.
Lo relevante del último año no fue únicamente el rebote estadístico, sino la consolidación de tres variables clave:
Este último punto probablemente responda a la agilización de los pagos al exterior a través del mercado de cambios. Hoy el comercio exterior argentino muestra mayor previsibilidad que en ciclos anteriores, lo que facilita la planificación de operaciones que, en el pasado, estaban condicionadas por certificaciones, homologaciones y controles posteriores a la importación.
Cabe recordar que entre fines de 2024 y comienzos de 2025 la Aduana eliminó las estampillas fiscales, agilizó la verificación de mercadería en canal rojo y dejó de intervenir en el control de Seguridad Eléctrica, medidas que contribuyeron a reducir tiempos y costos operativos.

Los naipes plastificados mostraron una dinámica similar, aunque con diferencias en los años de picos y mínimos. En este segmento, 2025 fue el año con mayor cantidad de operaciones de importación, aunque el valor FOB oficializado fue superior en 2024, solo superado por 2018. El piso se registró en 2023, tanto en número de operaciones como en valor declarado.
El repunte del sector no puede analizarse aisladamente del contexto general. 2025 consolidó un proceso de agilización del comercio exterior caracterizado por mayor fluidez en los pagos al exterior, simplificación de trámites aduaneros y un entorno macroeconómico que permite proyectar a mediano y largo plazo.
En este marco, el gaming land-based vuelve a posicionarse como un segmento atractivo para operadores e importadores que durante años aguardaron condiciones más previsibles para retomar inversiones en el país.
Con SAGSE 2026 en el horizonte, el sector enfrenta un escenario que invita al optimismo: si se sostiene el actual nivel de confianza y estabilidad operativa, 2026 podría consolidar la tendencia y marcar un nuevo récord en la importación de slots en Argentina.
Aclaración: Info recolectada del Sistema Informático Malvina. La información expuesta corresponde a posiciones arancelarias vinculadas al sector, pero los datos exactos pueden variar según la posición arancelaria específica, sus subpartidas y las características técnicas de cada mercadería en particular.