Los nuevos impuestos aplicados a los casinos de Nuevo León y a los consumidores de juegos de azar en 2022 frenaron nuevas inversiones y obligaron a recortar puestos laborales. “En 2022, aún no podemos recuperarnos del número de plazas registradas antes de la pandemia”, dijo Guillermo Martínez, vocero del Consejo Regional de la Industria del Juego en Nuevo León (CRUJI), y pidió a los legisladores de Nuevo León que graven el número de máquinas de juegos en uso en cada casino, y no “el número de máquinas que existen” en cada uno.
Además de las empresas, los consumidores también vivieron un aumento en los impuestos que les cobra el fisco estatal. Este gravamen pasó de 10% a 15%, lo que en palabras de Martínez afectará los ingresos del sector y la recaudación tributaria estatal en 2022.
“Eso nos ha llevado a sacrificar el 5% de las plazas de trabajo”, dijo el vocero de CRUJI, quien aseguró que el sector cuenta con 30.000 empleos directos. También fueron retiradas el 40% de las máquinas de los centros de juego, para ser enviadas a otros estados.
Según sus cálculos, el negocio del juego aportará 950 millones de pesos (USD 48,4 millones) por pago de impuestos en 2022, cuando las autoridades habían presupuestado 1.300 millones de pesos (USD 66,3 millones).
“Para obtener esos 1.300 millones de pesos etiquetados en seguridad, se tendrían que gravar sólo las máquinas que se usan, reconsiderar el impuesto directo al cliente y, de acuerdo a la ley, reactivar el tema de espacios para fumadores, pues está comprobado que si se les respeta su espacio habría un incremento de 30% en ingresos y en impuestos”, dijo Martínez.
El Consejo Regional de la Industria del Juego en Nuevo León (CRUJI) está actualmente integrado por las empresas Caliente, Revolución, Winland, Codere Group, Foliatti, Casino Logrand Entertainment Group y Play City.