El diputado Marco Feliciano dijo que convenció a Jair Bolsonaro de archivar el decreto que regularía las apuestas deportivas, porque considera que la práctica es perjudicial para la fe evangélica.
"Soy un pastor evangélico. Fui elegido para representar a este sector. Estamos en contra de cualquier tipo de juego que implique apostar dinero. Esto es la puerta para los casinos", dijo Feliciano a la prensa local.
Pero el decreto al que hace referencia el diputado, nada tiene nada que ver con el proyecto de ley de legalización de los casinos. El texto se centra exclusivamente en la actividad de las empresas que operan apuestas deportivas, ya legalizadas por el gobierno de Michel Temer. Según una estimación de André Gelfi, socio en Brasil del grupo sueco Betsson, el mercado no regulado debe mover unos 60.000 millones de reales este año (más de USD 11.887 millones).
Los cálculos indican que el país podría recaudar R$ 6.400 millones (alrededor de USD 1.268 millones), calculados en base a R$ 800 millones en impuestos a las empresas, R$ 2.200 millones con la concesión de las licencias y R$ 3.400 millones en impuesto sobre la renta de las adjudicaciones.
Pero Feliciano descarta esas cifras. "Las estimaciones fueron hechas por los mayores interesados en el asunto, sin ninguna transparencia sobre cómo llegaron a esta cifra", dijo el diputado.