El tema llegó a la opinión pública en la última semana de febrero. La administración que entonces dirigía Enjoy -y que presidía Javier Martínez- comunicó al mercado que sus acreedores habían iniciado conversaciones con la cadena Dreams, su principal competidora, para una fusión de sus operaciones.
Aquella revelación dio paso luego a los matices, y Dreams salió a aclarar que solo eran “conversaciones preliminares”, y que aún no había un acuerdo. Las cosas se habían adelantado, porque en realidad quienes deciden una fusión son los accionistas, y no los acreedores. Y los acreedores aún no se transformaban en los accionistas mayoritarios de Enjoy.
La situación comenzó a cambiar a fines de abril, cuando los antiguos accionistas cedieron sus posiciones en el Directorio a los acreedores, que convirtieron sus acreencias en acciones de Enjoy tras el acuerdo de reorganización financiera alcanzado en 2020. La mesa se renovó el 29 de abril y Henry Comber, director ejecutivo de Euroamerica, se convirtió en el nuevo presidente de Enjoy. Con su llegada cambió el Directorio, la composición accionaria y las prioridades: Enjoy volvió a formar parte de la Asociación Chilena de Casinos de Juego, y disminuyó el enfrentamiento con sus competidores.
En junio, la compañía reactivó formalmente las negociaciones para una fusión que las partes originales nunca olvidaron. Pero decidió abrir el juego y, para ello, contrató formalmente como asesor financiero a Asset Chile, como asesor legal a Claro & Cia. y activó un proceso al que regresó Dreams -asesorado por el estudio Carey y Allende, y por el banco de inversiones Tyndall-, y al que también llegó Marina del Sol, tercer actor de la industria local, que fue asesorado por BTG.
En el camino, la integración con Marina del Sol perdió atractivo y ganó peso la alianza con Dreams, cadena controlada por la familia Fisher en un 100% y en la que, hasta el año pasado, participaba la sudafricana Sun International.
Las negociaciones, aseguran las fuentes citadas por La Tercera, están prácticamente terminadas y el negocio definido en sus términos gruesos, lo que habría sido comunicado incluso a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) de manera reservada.
Sobre todo por los movimientos de mercado, ya que la cotización de las acciones de Enjoy podrían anticipar esta negociación: el lunes pasado su valor subió un inesperado 10%, aunque en los días posteriores revirtió en parte esa alza y cerró la semana con un alza cercana al 3%. En el año, el precio de la acción se retrajo casi un 50%.
El acuerdo consideraría una relación cercana al 65%-35% en favor de Dreams, con lo que la familia Fisher se transformaría en el accionista mayoritario de la nueva empresa.
Los Fisher predominarían en el nuevo gobierno corporativo de la sociedad y, creen algunos involucrados, nominaría al futuro gerente general.
Cabe recordar que Enjoy perdió a su gerente general, Rodrigo Larraín, el 1 de julio, quien renunció para regresar a Cencosud, y en su reemplazo fue designado de forma interina Eliseo Gracia.
A tres meses de la salida de Larrain, Enjoy no designó a un gerente general definitivo. En contrapartida, el gerente general de Dreams sigue siendo Jaime Wilhem.
El dominio de Dreams en una integración se relaciona con el peso de sus negocios y la salud financiera de cada empresa. Según cifras de la Superintendencia de Casinos de Juegos al 2019, el año previo a la pandemia, Dreams y Enjoy sumaban el 76,4% de los ingresos brutos que reportó la industria.
Además, Enjoy tenía en 2019 el 31% de los permisos en el país, y Dreams el 27%. Enjoy tiene propiedades en Antofagasta, San Antonio, Rinconada, Los Ángeles, Chiloé y los casinos municipales de Coquimbo, Viña del Mar y Pucón. Dreams, en tanto, opera San Francisco de Mostazal, Temuco, Valdivia, Coyhaique y Punta Arenas, además de los casinos municipales de Iquique y Puerto Varas.
La operación deberá pasar luego por el cedazo del Tribunal de la Libre Competencia, pero existe confianza en las partes: la autoridad antimonopolio ya ha concebido en el pasado a las licencias de juego como unidades territoriales diferentes, que no compiten en las mismas zonas. El casino de Antofagasta, por ejemplo, no es competidor del de Punta Arenas, grafica un observador de la industria. Donde sí podría existir cierta superposición es en el caso de San Francisco de Mostazal y Rinconada de Los Andes, los casinos más cercanos a la apetecida Región Metropolitana.