"Esta legislación histórica restaura la relación de Florida con la tribu Seminole (...) y proporciona nuevos ingresos sustanciales para nuestro estado", dijo el presidente del Senado, el republicano Wilton Simpson, uno de los principales patrocinadores de este acuerdo.
Wilton expresó su satisfacción por la aprobación en el Senado de esta "importante" medida legislativa, el proyecto de ley 2-A, una ratificación del denominado Pacto de Juegos 2021 firmado por DeSantis con los seminoles.
El proyecto de ley se aprobó con 38 votos a favor y 1 en contra, y determina que por 30 años se le otorgue a la tribu Seminole el control de las apuestas deportivas y que, en contrapartida, reporte a las arcas estatales un mínimo de US$ 2.500 millones en los próximos cinco años, para un total de unos US$ 20.000 millones.
El acuerdo sellado el pasado 23 de abril enfrenta la oposición de varios líderes comunitarios y la organización No Casinos.org. Las voces discrepantes subrayan que este pacto viola la Enmienda 3, aprobada en el referendum de 2018, que otorga solo a los electores "el derecho exclusivo a decidir si autorizan los juegos de azar en la Florida".
El nuevo convenio autoriza los juegos de dados y ruleta en los siete casinos propiedad de los seminoles, incluido el popular Hard Rock de Fort Lauderdale y Tampa, además de las apuestas deportivas online en todo el estado.
Son los votantes de Florida los que deben "tener la última palabra sobre la expansión del juego" en el tercer estado más poblado del país, no los políticos ni los grupos de lobby, hizo hincapié la entidad antijuego. En diciembre de 2006, la tribu adquirió a Hard Rock International. Y en 2020 ampliaron su apuesta con la compra de todos los derechos de la marca Hard Rock en Las Vegas a la firma de inversiones Juniper Capital.