El Grupo de Trabajo para la Gestión y la Mitigación del COVID-19 de Nevada aceptó, la semana pasada, flexibilizar la última de las órdenes de cierre de bares que el gobernador Steve Sisolak había reimpuesto el 10 de julio. La orden limitaba las reuniones sociales donde se sirviera alcohol en las zonas del estado que presentan focos de COVID-19.
Las tabernas, los bares, las cervecerías, las destilerías y las vinotecas de las zonas de Reno y Sparks pudieron reabrir la semana pasada, según The Associated Press.
Los clientes llegaron el domingo, justo antes de medianoche, ansiosos por sentarse en su bar favorito, incluso en aquellos ubicados dentro de restaurantes y casinos.
Los clubes nocturnos y otros recintos de entretenimiento permanecen cerrados, aunque Sisolak ha dicho que revisará las directivas relativas al coronavirus. Esas incluyen el tope de cincuenta personas en reuniones públicas y el límite de capacidad del 50 % en los recintos, incluidos los casinos.
El domingo, los funcionarios de Salud del estado informaron 385 casos positivos nuevos de COVID-19 y otras tres muertes.
Con estas cifras, Nevada tiene un total de 75.804 casos y 1.531 muertes desde el inicio de la pandemia.