Entre marzo y junio

Pensilvania pierde US$ 424 millones en impuestos por el cierre de los casinos

Valley Forge Casino Resort reabrió el mes pasado luego del cierre ordenado por el gobierno para contener la propagación del coronavirus.
13-08-2020
Estados Unidos
Tiempo de lectura 2:37 min
“Aunque los ingresos del juego online por tragamonedas, juegos de mesa y póker aumentaron a niveles récord, el total de lo recaudado entre enero junio ni siquiera cubre un cuarto de las pérdidas estimadas de tragamonedas y juegos de mesa”, escribieron los autores.

De acuerdo con un estudio de la asistente de investigación Hannah Bowser y del director ejecutivo Frank Gamrat del Instituto Allegheny, los casinos de Pensilvania recibieron un duro golpe cuando se vieron obligados a cerrar en un intento de luchar contra el coronavirus.

Debido a las altas tasas impositivas que se aplican a la industria del juego, reportó Pittsburgh Post-Gazette, el impacto sobre los ingresos estatales y locales fue desproporcionado.

Los investigadores calcularon que entre marzo y junio los casinos de Pensilvania se perdieron $968.8 millones en ingresos, lo que luego derivó en una pérdida de US$ 424,2 millones en ingresos impositivos.

El estudio se enfocó en las tres fuentes clave de ingresos de los casinos: máquinas tragamonedas, juegos de mesa, y juego por internet. La tercera categoría, que está disponible desde el año pasado luego de ser legalizada por los legisladores del estado, fue el único punto positivo, aunque no lo suficiente para compensar las pérdidas en las categorías más tradicionales.

“Puedes llamar intuición o simplemente suerte al hecho de que el juego por internet tuvo su debut en los casinos de Pensilvania en julio 2019”, escribieron los autores. “Aunque no todos los casinos de Pensilvania ofrecen juego online, las ganancias totales en esta categoría (que incluye mesas de juego online, tragamonedas digitales y póker online) de aquellos que sí lo hacen aumentaron de US$ 13,9 millones en enero 2020 a US$ 50 millones en junio, una suba del 258,6 por ciento”.

Notaron un leve descenso en el juego por internet entre mayo y junio de este año cuando los casinos comenzaron a reabrir, pero se mantuvo muy por encima de los números anteriores a la pandemia.

“Aunque los ingresos del juego online de tragamonedas, juegos de mesa y póker aumentaron a niveles récord, el total de lo recaudado entre enero junio (US$ 206,6 millones) ni siquiera cubre un cuarto de las pérdidas estimadas de tragamonedas y juegos de mesa”, dijeron.

Para las máquinas tragamonedas, que son una importante fuente de ingresos impositivos, los números fueron mucho peores. Desde el momento en el que cerraron a mediados de marzo, hasta el comienzo de las reaperturas en junio, los casinos se perdieron del periodo en el que normalmente tienen el mayor nivel de ingresos. Marzo fue un mes particularmente bueno en los casinos de Pensilvania según el estudio.

Estiman que los casinos se perdieron ingresos por US$ 143,5 millones en marzo y otros US$ 415 millones entre abril y mayo. Incluso luego de las reaperturas en junio, calculan otros US$ 140,3 millones en pérdidas de ingresos. El total de pérdidas es de US$ 699 millones, de los cuales US$ 381,1 representan pérdidas de ingresos impositivos.

Los impuestos de las mesas de juego son mucho más bajos que los de las máquinas tragamonedas, pero el cierre igual tuvo un gran impacto para ellas. Los autores estiman pérdidas de US$ 270 millones en ingresos de mesas de juego, lo que llevará a una pérdida de US$ 43,1 millones en impuestos para los gobiernos estatales y locales.

El análisis del instituto también observó los costos de que los trabajadores estén desempleados mientras que sus empleadores estaban cerrados. Según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, notaron que el empleo en los sectores del entretenimiento, las apuestas y la recreación bajó un 70% en abril, con muchos de esos trabajadores probablemente recibiendo subsidios durante ese periodo.

“El número total de individuos contratados por los 12 casinos de la región a fines del año fiscal 2018-19 era 16.717”, dice el estudio. “Como el confinamiento implicó una interrupción de todos los puestos no esenciales y solo algunos supervisores y trabajadores de mantenimiento conservaron su trabajo por ser considerados esenciales, se puede asumir que la mayoría de esos 16.717 empleados han sido suspendidos”.

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