Los resultados informados por la empresa marcan un 21,3% en sus ingreso, valores por debajo del año anterior, como consecuencia del cierre temporal del negocio presencial por motivo de las medidas restrictivas frente al COVID-19 impuestas en todos sus mercados.
La actividad online registró, sin embargo, un crecimiento del 7,6%, si bien también se vio afectada por la suspensión de las competiciones deportivas. En cuanto al EBITDA ajustado de la compañía, alcanzó los 47,7 millones de euros en el primer trimestre, lo que supone un descenso interanual del 41,1%.
El beneficio neto de la compañía generó una pérdida neta de 97,1 millones de euros, frente a los 8,6 millones registrados en el mismo periodo en 2019, como consecuencia de la apreciación del dólar frente a las monedas latinoamericanas y a los primeros impactos del COVID-19. La inversión en este primer trimestre del año fue de 13,8 millones de euros, un 15,9% por debajo de la registrada en el primer trimestre de 2019.
Al 31 de marzo de 2020, Codere contaba con 150,1 millones de euros de tesorería, con los que hará frente al pago del cupón que había diferido en abril, dentro del periodo de gracia. En términos de capacidad, la compañía redujo el número de máquinas en un 1,8%, hasta las 55.646 unidades, mientras la cifra de salas de juego permanece en 148 y los locales de apuestas deportivas disminuyeron cerca de un 25,7%, desde los 330 hasta 245.
El impacto del COVID-19 en el negocio de Codere fue muy significativo, ya que supone el cierre temporal de todas sus operaciones presenciales paulatinamente desde el 8 de marzo. Solo el negocio online pudo funcionar “normalmente”, si bien se vio fuertemente afectado por la cancelación de las principales competiciones deportivas. Al día de hoy, solo las carreras en los hipódromos de Uruguay, así como algunos puntos de venta en España han reanudado sus operaciones; se espera que el resto de los mercados reabran progresivamente a partir de junio.
En este contexto, la compañía puso en marcha un plan de contingencia para preservar su liquidez y garantizar la continuidad del negocio, limitando salidas de caja únicamente a elementos críticos establecidos (personal, alquileres e impuestos, entre otros), consiguiendo reducir sus gastos operativos fijos un 56,5% durante este periodo de cierres. Asimismo, y como apoyo a su liquidez, al inicio de la crisis (el 13 de marzo), la compañía obtuvo un préstamo bancario por 500 millones de pesos en México, con vencimiento en 2025, y dispuso de su línea de crédito revólver corporativa en su totalidad.
Codere anunció además que recurrió a la búsqueda de liquidez adicional, con el apoyo de asesores financieros, con el objetivo de dotarse de unos 105 millones de euros adicionales, que le permitirán afrontar con mayor holgura este periodo de incertidumbre respecto a la evolución de la pandemia y sus implicaciones sobre cuándo y en qué condiciones podrá reabrir sus operaciones. La actual posición de caja de Codere es de 121 millones de euros, que tras el pago del cupón previsto antes del 30 de mayo quedará en 83 millones de euros.