Sin embargo no se puede desconocer que el rubro, desde hace años, se encuentra enfrascado en una lucha contra sistemas que, en apariencia, buscan cumplir normativas internacionales, pero muy por el contrario, lo que hacen es llevar al rubro hacia modelos de gestión alejados del sistema financiero.
A todos los gobiernos del primer mundo les tomó por sorpresa y sin preparación la aparición del Coronavirus, sorpresa que hizo que sus estructuras sanitarias hayan colapsado en forma inmediata, dejando como resultado miles de victimas fatales y la suspensión de todo tipo de actividades, lo que generó en consecuencia, la paralización y cierre de recintos cerrados que aglomeren gente.
En América, el virus ingresó semanas después. Sin embargo, algunos países no abordaron el tema con la seriedad que corresponde, con lo cual el virus ingresó al continente mediante la gran circulación de personas.
Paraguay fue uno de los primeros países en tomar medidas sanitarias, adelantándose a las recomendaciones de la Organización Mundial de Salud, mitigando de alguna manera el rápido avance del virus.
La pandemia no es un juego, debe ser considerado por los gobiernos, los empresarios y los empleados, tal como es. Debemos actuar con responsabilidad y compromiso social ante una cuestión de salud pública, pues el impacto puede ser devastador en caso de incumplir las normas sanitarias recomendadas por las autoridades.
Algunas casas de apuestas se han resistido al cierre de sus locales, ya que no han considerado la gravedad de la situación. Pero la mayor parte del sector optó por el cierre de sus instalaciones, demostrando con ello un grado de humanidad.
Con el cierre de recintos cerrados, casinos, bingos y salas de juego vieron inmediatamente resentidos sus ingresos, lo que trajo como consecuencia, la repentina y posible falta de cumplimiento de los compromisos asumidos para el montaje del negocio.
Si bien es cierto que nadie ha buscado entrar en esta situación, y ni los empresarios ni los empleados tienen posibilidad de sobrellevar esta crisis por mucho tiempo sin contar con un plan de salvataje que ayude a la recuperación económica post-pandemia.
Ya lo había dicho en otros artículos, que a partir de esta nueva situación global el rubro deberá aprender a desarrollar estrategias de forma corporativa y no así en forma individual, pues aquí no estamos hablando de intereses particulares, sino de problemas colectivos que deben afrontarse frente a las autoridades del gobierno, para que (así como otros rubros) se puedan recibir las medidas económicas, financieras y tributarias necesarias, sin ninguna discriminación.
No podemos desconocer que, aún sin la pandemia, el rubro de los juegos de azar viene arrastrando una gran cantidad de sin sabores, pues a medida que las empresas intentan formalizarse y bancarizarse, el sistema financiero hace exactamente lo contrario.
En los últimos meses, muchas empresas que explotan oficialmente licencias de juegos de azar otorgadas por el Estado han recibido la notificación de sus respectivos bancos, que les informa que sus cuentas fueron canceladas, con la sola explicación de que la decisión se debe a la “política del banco”.
Problemas con los bancos, con las nuevas regulaciones, desafíos legislativos inconclusos en varios países, regulaciones tributarias de diversa índole y el juego clandestino, que seguro crecerá en los próximos meses, son suficientes argumentos para que las empresas empiecen a corporativizarse, en busca de realizar esfuerzos conjuntos que obtengan soluciones colectivas en beneficio del rubro.
La post-pandemia será un nuevo escenario para todos, y nadie tiene la fórmula exacta para enfrentar todo lo que ella deje a su paso. Pero de lo que sí estoy seguro es que todos tendremos que cambiar nuestro modelo de gestión, para incorporarnos a lo que todos dicen será el nuevo orden mundial.