La única empresa cotizada del sector del juego en España no logra levantar cabeza desde que se anunciara que Alberto Garzón iba a ser el nuevo ministro del juego -dependiente del Ministerio de Consumo- el 5 de enero. Así, Codere (CDRE) no ha podido recuperar sus valores desde la sesión vivida el 6 de enero, donde las “coderes” -como se les conoce en la jerga bursátil- se dispararon un 12,50%, señalando la mayor subida desde noviembre de 2018, con un espectacular volumen de contratación de casi 120.000 títulos (su media diaria anual no llega ni a los 22.000 títulos), según los datos de Infobolsa. Podemos entender que el mercado no tuvo en cuenta que en el programa electoral de Unidas Podemos, se planteaban cerrar en dos años el 90% de las casas de apuestas para frenar la ludopatía. Así se explica que desde aquella jornada bursátil, la firma presidida por Norman Sorensen haya caído en bolsa un 14% tras cerrar ayer en los 2,71 euros.
Pese a todo Codere se revaloriza todavía en lo que va de ejercicio bursátil un 4,23%, tras haber llegado a dispararse un 21,15% con el cierre de la surrealista sesión del pasado 6 de enero. Y cabe recordar que a lo largo de 2019 cedió una quinta parte de su capitalización, que actualmente es de poco más de 321 millones de euros.
Hablar en particular de las acciones de Codere es analizar a una compañía que ha atravesado por serias dificultades en los últimos tiempos, como han sido los problemas en América Latina -tuvo que recurrir a líneas de crédito para aumentar su liquidez en México y Uruguay-; por no hablar de las disputas con sus fundadores, que acabaron fuera del consejo el verano pasado, o el hueco contable detectado en las cuentas el pasado verano europeo.
A la espera de conocer sus resultados completos del pasado ejercicio, conviene recordar que en los primeros nueve meses de 2019 redujo sus pérdidas un 5,5%, hasta los 54,6 millones de euros. Lo hizo tras la aplicación de la nueva normativa contable, que incrementa los gastos financieros y el impuesto a las ganancias corporativas. Antes de la aplicación de la NIC 29 y la NIIF 16, las pérdidas de la de la compañía habrían sido de 24,3 millones de euros.
La firma informó en la presentación de sus últimos resultados -14 de noviembre de 2019-, que el 7 de octubre sus sistemas de control interno habían detectado "ciertas inconsistencias contables" en algunas de sus operaciones latinoamericanas, correspondientes al primer semestre de 2019. El consejo de administración de Codere nombró a las firmas independientes Álvarez y Marsal y a Kroy Abogados, para la realización de una investigación forense sobre estos hechos.
Los hallazgos de dicho informe, según explicó la empresa, confirman el impacto anticipado por la compañía al estimarlo en 16,5 millones de euros sobre el Ebitda ajustado de dicho periodo, de los cuales 14,5 millones de euros corresponden a las cuentas de México, 1,3 millones a las de Colombia y 0,4 millones las de Panamá.
Codere confirmó que esas "inconsistencias” se habían limitado al ejercicio 2019 y a las geografías señaladas. Asimismo manifestó que ya estaban revisando su estructura organizativa e implementando las medidas necesarias para fortalecer sus procedimientos de control interno, evitar que una situación así pueda volver a producirse y mitigar a la mayor prontitud este impacto.