En varios sitios de Guayaquil hay locales donde las personas realizan apuestas por Internet. Algunos de estos sitios cerraron en el 2011, cuando desaparecieron los casinos, mientras otras salas se mantienen en pie. “También -dice Mauricio Villacís, presidente de la Asociación de Extrabajadores de los Casinos del Ecuador- los ecuatorianos cruzan la frontera para jugar en Perú y Colombia, países que tienen ganancias millonarias al año por juegos de azar. Estimamos que Ecuador aporta unos 45 millones de dólares anuales al volumen de apuestas en esos países”.
El artículo 236 del Código Orgánico Integral Penal (Coip) sanciona con pena privativa de libertad de uno a tres años a quien “administre, ponga en funcionamiento o establezca casinos, salas de juego, casas de apuestas o negocios dedicados a la realización de juegos de azar”. Si simula que lo hace sin fines de lucro, la pena es de tres a cinco años. Pero no existe prohibición sobre los juegos o las apuestas que se hacen online, afirma Josué Dumani, quien fue intendente de Policía del Guayas hasta esta semana.
“En su momento hice la consulta sobre aquello a la Dirección de Control y Orden Público del Ministerio de Gobierno y me dijeron que no existe ley y que por eso no se actúa”, señala Dumani.
La mayoría de las casas de apuestas online operan desde el exterior, por lo que se requieren tarjetas de crédito o de débito para jugar.