El último viernes a la noche, el presidente de Filipinas Rodrigo Duterte ordenó que se cerraran de forma inmediata todos los locales de lotería operados por la Oficina de Sorteos de Caridad de Filipina (PCSO, por sus siglas en inglés), debido a presunta corrupción dentro del organismo. Según el mandatario, los contratos del PCSO, cuyos fondos irían destinados a organizaciones caritativas y a financiar programas de salud, "estaban llenos de trampas y se hicieron en favor de otras corporaciones y personas".
Por este motivo, durante el fin de semana la Policía Nacional de Filipinas procedió a clausurar un total de 21.173 tiendas de lotería en todo el país. El jefe de la Policía, Oscar Albayalde, apeló anoche a los locales de juego operados por la PCSO a suspender voluntariamente su actividad si las autoridades no han acudido todavía a entregar la orden de cierre de los establecimientos.
Por su parte, Royina Garma, gerente general de la Oficina de Sorteos de Caridad de Filipina destacó que la agencia cumplirá con la orden presidencial, pero le solicitó a Duterte que reconsiderara su decisión, ya que la lotería genera "enormes ingresos que se han utilizado principalmente para programas de salud pública y actividades benéficas".
En 2018, la PCSO presentó ingresos por más de 1.000 millones de euros, un 20% superiores a los del año anterior.