El portavoz y consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno del País Vasco, Josu Erkoreka, informó en rueda de prensa que el Consejo de Gobierno aprobó el decreto para la creación, organización y funcionamiento del “Observatorio Vasco del Juego”. Explicó que este órgano transversal y colegiado funcionará como servicio centralizado de información, estudio, análisis e investigación de la realidad del juego en la comunidad autónoma. “Nuestro objetivo es tener un conocimiento sistemático y actualizado de la realidad del juego, tanto en lo que respecta a la oferta como a la demanda social y las tendencias prospectivas”, agregó.
El decreto se aprobó a instancias del Departamento de Seguridad, y se sumará a la lucha contra las conductas adictivas, que crecieron en los últimos años y sobre todo entre menores de edad. La ludopatía afecta a cerca de 43 mil vascos, según publica El Diario Vasco.
El Observatorio permitirá ofrecer datos actualizados sobre la incidencia de este hábito. Con ese fin, llevarán a cabo encuestas periódicas y estudios económicos y sociales sobre el sector, el perfil de las personas jugadoras o la percepción social del juego. A partir de esos trabajos se podrán detectar fenómenos emergentes en relación con el juego y analizar el impacto de las políticas públicas en las empresas, jugadores y en la sociedad. Los datos que recoja el Observatorio servirán también para difundir buenas prácticas e iniciativas recomendables y para impulsar la investigación y formación vinculadas al juego, según informó este martes el Ejecutivo vasco.
El nuevo organismo actuará en coordinación con el Observatorio Vasco de Adiciones y el de la Juventud. Esta cooperación permitirá conocer la incidencia social del juego entre las personas menores de edad y el control de las conductas adictivas en ese colectivo.
El perfil del jugador con problemas de adicción está cambiando y hoy afecta más a los jóvenes. Entre 30 y el 40% de las personas con problemas tiene menos de 30 años. En España, los diferentes estudios realizados revelan que la incidencia en edades inferiores a los 18 años es muy elevada, ya que entre un 1,6% y un 2,86% de los jóvenes analizados eran potenciales jugadores patológicos.