De acuerdo a lo señalado por el delegado responsable del caso, André Diefenbach, el bingo funcionaba en un antiguo club, ubicado en el centro de la ciudad. El local, según el delegado, cuenta con espacio físico y equipamientos suficientes para atender a más de 70 personas.
El dueño del establecimiento afirmó que tiene a 42 profesionales contratados, trabajando en el local. Hace cerca de dos meses, el bingo ya había sido clausurado por la policía. El delegado aseguró que, como la mayoría de los usuarios terminaban perdiendo grandes cantidades de dinero, sus familiares terminan denunciando los puntos en los que se desarrollan las apuestas clandestinas.
Diefenbach afirmó que, según los relatos del propio dueño del bingo, cerca de dos días después de la inspección policial, el establecimiento volvió a funcionar, y se estima que hay al menos otros dos locales clandestinos de similares características funcionando en Santa Maria.