Portis, excorredor con los Redskins de Washington y los Broncos de Denver, retirado en 2012, recibió 200 mil dólares en crédito en 2011 para jugar en el casino Borgata, de Atlantic City. El jugador se vio envuelto en un litigio judicial porque no tenía fondos para cubrir la deuda, y seis cheques que firmó en el casino le fueron rechazados.
Según el acuerdo que alcanzó la semana pasada en un tribunal de quiebras de Florida, Portis pagará al Borgata el 10% de los ingresos que reciba por encima de los 30 mil dólares hasta agosto de 2021. Sus abogados afirmaron que Portis creía tener más que suficiente para cubrir la deuda, ya que contaba con ocho millones de dólares de su contrato de la NFL, pero no los obtuvo porque los Redskins lo cancelaron un mes después, en 2011.
Hasta el momento, Portis devolvió 30 mil de los 200 mil que le entregó el casino, y los 170 mil dólares restantes se elevaron a 190 mil por los intereses y honorarios de abogados. En el proceso judicial, su abogado declaró que un asesor financiero, a quien no identificó, "se escapó con más de ocho millones de dólares" del jugador.