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Unos 260 apostadores piden que les prohíban el ingreso a los casinos de Misiones

Se anotan personas de entre 25 y 80 años, pero la mayor cantidad se concentra en la franja etaria de entre 46 y 60. El problema no discrimina edad ni clase social.
15-01-2018
Argentina
Tiempo de lectura 2:47 min
Las cifras del Programa de Autoexclusión, dependiente del IPLyC provincial, señalan que la franja principal de jugadores compulsivos se delimita entre los 45 y los 60 años, pero que para la adicción no hay edades ni sexos predefinidos.

En Misiones, cerca de 260 personas reconocen que son jugadores compulsivos y se acercan voluntariamente al Programa de Autoexclusión del Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC). “Es un acuerdo unilateral en el que la persona solicita al Programa que no se lo deje ingresar a casinos por dos años”, señaló la licenciada en psicología, María Belén Díaz Beltrán, integrante del programa. La ludopatía, advierten, es una enfermedad que no tiene cura.

Si bien el IPLyC provee una actividad de ocio en las salas de juegos, también se encarga de concientizar a la gente de que ello puede perjudicar su salud, de transformarse en una adicción. “Si bien no toda persona que vaya al casino va a desarrollar una conducta adictiva, hay que alertar que se puede desembocar en ello”, señaló Díaz Beltrán.

“Desde el Programa de Ludopatía hacemos tareas de prevención con la población más vulnerable, que pueden ser chicos y adolescentes. Vamos a las escuelas y brindamos charlas, pero no solo les hablamos de la ludopatía sino de todas las adicciones”.

En ese marco se encuentra el Programa de Autoexclusión, al que anualmente se suman entre 220 y 260 personas. Para que la gente conozca el programa se realizan charlas, campañas y se anuncia en redes sociales, y se trabaja con el personal de las salas de juegos. Gracias a la visualización del programa, que tiene aproximadamente diez años, los mismos familiares de la persona que está con problemas pueden acercarse a consultar qué se puede hacer.

Díaz Beltrán subrayó que la persona que quiere autoexcluirse debe concurrir personalmente. En la ciudad de Posadas, el trámite puede hacerse en las oficinas del IPLyC. En el interior de la provincia se pueden acercar a las salas de juego. Sus datos se mandan a todas las casas de juego en Misiones: “El jugador debe tomar conciencia de su problema. Si bien no va a poder ingresar a ninguno de los casinos, debe luchar para evitar una recaída, porque de lo contrario irá a apostar a una sala en Encarnación o lo hará en el juego clandestino. La autoexclusión no es suficiente; se necesita de una terapia complementaria con un psicólogo o la contención que brinda la asociación Jugadores Anónimos. Ellos los ayudan a vincularse con personas que están en el mismo proceso”, destacó la profesional.

Se anotan personas de entre 25 y 80 años, pero la mayor cantidad se concentra en la franja etaria de entre 46 y 60. El problema no discrimina edad ni clase social. La mayoría son hombres, pero en los últimos años se incrementó el número de mujeres. “Los hombres comienzan mucho antes con el juego, pero la mujer lo hace de forma mucho más compulsiva y se involucra rápido en la relación tóxica con él”, indicó la profesional.

Además, Díaz Beltrán detalló algunos de los factores que pueden contribuir a que se desarrolle una ludopatía: la soledad, la viudez, perder el trabajo, la jubilación o la búsqueda de algo que distraiga. “Empiezan el camino de forma recreativa y terminan perdiendo el control de esa actividad, hasta que lo absorbe de manera completa. La pérdida de dinero de por medio complica mucho más a la persona”, dijo. De la misma forma que sucede con el alcohol “hay que jugar pero de manera responsable”. Esto significa tomarlo como una actividad de ocio, hacerlo con el dinero que sobre y controlar el tiempo que se le va a dedicar.

Cuando una persona que se anotó en el programa quiere ingresar nuevamente a un casino en cualquier lugar de la provincia, se elabora un acta de detección. Los trabajadores de los casinos cuentan con las fotografías de todos los que están en el modo autoexclusión y cuando los detectan, les avisan que deben retirarse. Además, el personal se comunica con un tercero, ya sea un familiar o un amigo -dato que previamente aportó la persona-, para informarle que el jugador se encuentra en la sala y se niega a retirarse.

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