David Straw, vicepresidente de comunicaciones de Boyd Gaming, que opera siete hoteles y casinos en Las Vegas, dijo que aunque sus medidas de seguridad ya eran "fuertes" antes del ataque, estudian ahora cómo mejorarlas. "A la luz de los recientes acontecimientos, estamos revisando esas medidas de seguridad y las estamos aumentando donde es necesario", explicó Straw.
Los conocidos hoteles Wynn y Encore pusieron en marcha nuevas medidas de seguridad, como la revisión de equipaje y detectores de metal manuales. De acuerdo con las autoridades, el autor de la masacre, Stephen Paddock, entró al hotel Mandalay Bay con diez maletas con al menos 23 armas de fuego en su interior, entre ellas rifles semiautomáticos y cientos de municiones.
Parte de la investigación busca determinar cómo es que ni miembros de seguridad del hotel ni el personal encargado de la limpieza detectó nada en la habitación ocupada por Paddock, y desde donde disparó a los asistentes de un festival de música que se celebraba junto al hotel con 22.000 espectadores.
Expertos en hotelería y turismo aseguran que imponer revisiones y puntos de seguridad dentro de los hoteles puede perjudicar el negocio, pues, según dicen, lo que los huéspedes buscan es un tiempo de descanso. Hoteles como el Venetian y el Palazzo han reforzado sus medidas con equipos de seguridad privada, que rodean todo su perímetro y controlan los movimientos que se producen a su alrededor, señalaron.
Por su parte, la empresa MGM Resorts, propietaria del Mandalay Bay y otros 12 hoteles del Strip de Las Vegas, dijo que trabaja de "manera consistente" con las fuerzas del orden local y nacional para garantizar la seguridad de clientes y trabajadores, aspecto que calificó como una de sus "principales prioridades". Sin embargo, todavía no ha ofrecido detalles sobre posibles nuevas medidas de seguridad que pudieran adoptar.