Tras hacer una reseña del mercado brasileño y su potencial para el segmento de juego, el abogado destacó que el país cuenta con una legislación sumamente anticuada y un mercado potencial increíblemente importante.
“Brasil ofrece actualmente un mercado legal de apuestas que asciende a unos 4.000 millones de dólares, y estimamos que el mercado ilegal mueve otros 6.000 millones. Pero lo más importante es que el mercado potencial alcanza los 17.700 millones de dólares, lo que duplica al mercado español, por poner una medida que nos permita entender su volumen”.
“Y si bien Brasil atraviesa una de las crisis políticas y económicas más importantes de los últimos tiempos -agregó Maia-, cabe destacar que este factor se suma a que en la última década hemos perdido grandes oportunidades de crecimiento, tanto como país como en el segmento de juegos de azar, que es lo que hoy nos convoca”.
“Hoy, el proceso político y judicial que se lleva adelante en Brasil, conocido como Lava Jato, nos hace pensar en un cambio en el que se han producido grandes avances, y nos ofrece un futuro con una menor incidencia de la corrupción, una recuperación económica y un más seguro terreno para las inversiones, lo que también abriría la puerta a una reforma integral del segmento de juego, y nos hace creer en una próxima apertura del sector”.
Para el letrado, resta aún un trabajo profundo en relación a la visión que hoy mantiene la sociedad sobre el sector de juego, ya que sin un trabajo a largo plazo, con campañas que permitan trabajar y transformar la imagen negativa de la industria, resultará muy difícil acceder a una apertura. Tener una ley de juego parece una esperanza poco probable de concretar en el escenario actual, por el alto costo político que implica esta decisión.