Si no se producen nuevos aplazamientos

El megacomplejo de ocio catalán podría estar operativo para el 2025

08-05-2017
Tiempo de lectura 2:13 min
El Centro Recreativo Turístico de Vila-seca y Salou (CRT), anteriormente denominado BCN World, es aún un proyecto “inconcreto e indefinido”. Ésta es una de las conclusiones del debate organizado por la Sociedad Catalana de Geografía (SCG) y la Sociedad Catalana de Ordenación del Territorio.

El concurso público para saber qué operador lo gestionará sigue sin resolverse —se ha aplazado tres meses— y faltan reflexión y perspectivas globales sobre el Campo de Tarragona. Por el momento, lo que está claro, apuntaron los ponentes, es que los propietarios de los terrenos han logrado una recalificación con las consiguientes ventajas económicas si se realiza la venta.

“En principio, a finales de junio se determina quién participará como inversor y, a partir de entonces, se tienen que redactar planes especiales y de mejora urbana y proyectos de urbanización. El planteamiento puede acabar a finales de 2018 y las previsiones son que la construcción se lleve a cabo en seis años, así que, si todo va correctamente, hacia 2015 podemos tener en funcionamiento el proyecto que se plantea actualmente”, afirmó Joaquim Margalef, economista y vocal de la Comissión de Urbanismo del Campo de Tarragona.

Robert Casadevall, geógrafo y también vocal de la Comisión de Urbanismo, criticó que no haya ningún análisis que concluya que el CRT sea el mejor lugar para este proyecto o que sea el mejor proyecto para este lugar: “Parece que se trata de incrementar el valor de unos terrenos obtenidos por expropiación para otra finalidad”.

El plan director urbanístico se aprobó el pasado diciembre. El texto definitivo es una versión mejorada del presentado en junio por la Generalidad. Cumple las normativas pero, según los ponentes, la volumetría permitida sigue siendo elevada —contempla edificios con una altura máxima de 75 metros— y aún no ha resuelto los problemas de movilidad que generará.

El modelo de negocio del complejo también plantea dudas y diferentes puntos de vista. De los seis resorts previstos inicialmente con casinos y 12.000 plazas hoteleras se ha pasado a uno o dos con hoteles, salones para convenciones, congresos y ferias y comercios de lujo y outlet. “Los nuevos proyectos urbanísticos normalmente rompen tradiciones y éste también lo hará, como ya hizo PortAventura en su momento. El principal vínculo que tiene con el lugar es una oferta turística diferente a la actual”, señaló Margalef. Y añadió: “Las empresas interesadas mirarán muy bien las posibilidades de negocio y seguramente las irán modificando, sobre todo en el ámbito del juego”.

Casadevall discrepó: “Básicamente, las actividades futuras, salvo el juego, serán más de lo mismo: segunda residencia, turismo de reuniones y comercio. No conocemos ningún plan de negocio ni estudio de mercado sobre expectativas en este campo. El turismo de reuniones ha tenido una fuerte bajada desde 2008 y hay mucha competencia. Y, por otra parte, la oferta hotelera también se está incrementando alrededor del CRT en un proceso fragmentado en el que cada uno va por su lado”.

El debate, moderado por Josep Oliveras (presidente de la SCG) y Josep Báguena (presidente de la SCOT), fue equilibrado, con exposiciones de los pros y contras de este proyecto. Y Jordi Sardà, arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Rovira i Virgili, concluyó: “Tarragona es como un campo donde cae un meteorito tras otro”.

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